La inteligencia artificial ha dejado de medirse en meros modelos algorítmicos para comenzar a computarse en megavatios y toneladas de minerales estratégicos. En este escenario, la promesa de la llegada de mega centros de datos al país redefine la agenda de inversiones y expone una incipiente competencia por los mismos recursos críticos que requiere la minería metalífera: energía eléctrica, agua, insumos clave y mano de obra especializada.

El 10 de octubre de 2025, a pocos días de las elecciones de medio término, la Presidencia de la Nación celebró el lanzamiento de Stargate Argentina, calificado como un proyecto pionero en infraestructura tecnológica. La iniciativa contempla una carta de intención entre la firma estadounidense OpenAI, creadora de ChatGPT y la argentina Sur Energy. El anuncio preliminar proyectó una inversión acumulada de hasta 25.000 millones de dólares bajo el amparo del RIGI, una cifra equiparable a los desembolsos proyectados para Vaca Muerta.
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La letra chica financiera: diferencia entre inversor y comprador de capacidad
Para comprender la magnitud del negocio resulta clave precisar su estructura de capital. La documentación del proyecto confirma que lo firmado constituye una carta de intención y no un contrato definitivo de obra. En este esquema, OpenAI no actúa como el inversor directo que desembolsa el capital, sino como offtaker, es decir, como comprador garantizado de la capacidad de cómputo una vez que las instalaciones estén operativas.
En consecuencia, el riesgo financiero y la captación de fondos recaen sobre un consorcio privado liderado por Sur Energy junto a un proveedor global de servicios en la nube. La fase inicial de la obra requerirá entre 7.000 y 10.000 millones de dólares, con miras a activar los primeros data centers hacia 2027.
De 32 a 532 megavatios: una escala inédita para la infraestructura nacional
Actualmente, Argentina cuenta con 13 centros de datos operativos que suman una potencia conjunta de 32 megavatios (MW), una capacidad total que podría alojarse en un único edificio. En contraste, solamente primera etapa de Stargate proyecta desplegar hasta 500 MW en la Patagonia, multiplicando por dieciséis la infraestructura existente en el país.
Aunque la localización exacta no fue oficializada, la provincia de Neuquén emerge como la principal candidata. De hecho, la administración neuquina presentó la creación de una «microrregión» que abarca desde la zona de influencia de Añelo y Tratayén hasta el río Limay, en Arroyito, orientada a albergar este tipo de desarrollos.

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El lado B ambiental: la presión sobre el agua y la falta de regulación
Detrás de la promesa tecnológica se esconde una demanda hídrica sustancial. Estimaciones internacionales indican que los mega centros de datos consumen un promedio de 7,1 metros cúbicos de agua por cada MWh generado (considerando el uso directo e indirecto en enfriamiento y generación eléctrica), lo que equivale a más de 2,5 millones de litros anuales por cada megavatio de potencia.
Este volumen competiría directamente con la demanda del fracking hidrocarburífero, donde cada pozo requiere hasta 60.000 m³ anuales, sobre un total de 17.300 pozos contabilizados en el país. Frente a este escenario, desde la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén admitieron que «por el momento no existen normativas específicas para regular el impacto ambiental de estas instalaciones de escala masiva«.
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La energía en disputa: los límites del gas de venteo

En la cuenca hidrocarburífera operan antecedentes a menor escala como Unblock, una firma con 27 MW instalados entre Rincón de los Sauces y Añelo que utiliza el gas de venteo para la minería de Bitcoin y procesamiento de datos. No obstante, una demanda de 500 MW resulta inviable de abastecer únicamente con gas residual.
Por consiguiente, un emprendimiento del porte de Stargate requerirá inyectar energía proveniente de pozos gasíferos dedicados, parques eólicos y centrales hidroeléctricas alimentadas por los ríos Limay y Neuquén, tensionando la matriz energética regional que también abastece a los emprendimientos industriales y mineros.
Socio y rival: la IA como motor de demanda para la minería

La expansión global de los centros de datos se ha transformado en un catalizador para la industria minera. Organismos internacionales como la Agencia Internacional de Energía prevén que el consumo eléctrico de estas instalaciones alcanzará los 950 teravatios-hora para 2030, representando el 3% de la demanda mundial.
Paralelamente, consultoras como S&P Global proyectan que la demanda global de cobre saltará de 28 millones de toneladas en 2025 a 42 millones en 2040, anticipando un déficit de oferta de hasta 10 millones de toneladas si no se desarrollan nuevos yacimientos.
La construcción de salas de servidores, subestaciones, líneas de alta tensión y sistemas de almacenamiento exige volúmenes masivos de cobre, aluminio, litio, oro, plata, silicio, uranio y tierras raras. En este punto, la brecha de oferta proyectada de 10 millones de toneladas de cobre pone en el centro de la escena a los megaproyectos cupríferos de San Juan, como Josemaría, Los Azules, El Pachón, Filo del Sol y Altar, posicionados como actores estratégicos para abastecer la transición tecnológica global. No obstante, al mismo tiempo que la IA impulsa la necesidad de abrir minas en la región, compite en el terreno por la misma energía, infraestructura hídrica y personal técnico capacitado.
El contexto regional y la carrera global por gigavatios
La aceleración de esta infraestructura en el país responde también a la posición de liderazgo técnico que Argentina busca consolidar en la región, donde actualmente ocupa el cuarto lugar en el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial, por detrás de Chile, Brasil y Uruguay.

A nivel global, la dimensión de estas instalaciones ya no se mide únicamente en dólares, sino en gigavatios de potencia. Un ejemplo contundente es el reciente movimiento de Meta Platforms, la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp liderada por Mark Zuckerberg junto a fondos institucionales, que anunció la construcción de un centro de datos de inteligencia artificial de 1 gigavatio (1.000 MW) en el condado de Sturgeon, ubicado en la provincia de Alberta, Canadá.
El emprendimiento demandará una inversión de 9.000 millones de dólares estadounidenses, convirtiéndose en una de las mayores apuestas privadas en la historia de ese país. La fecha de inicio de operaciones está prevista para el año 2029.
El marco del Súper RIGI y la desregulación como incentivo
En el plano legislativo, el denominado «Súper RIGI» avanzó en la Cámara de Diputados y aguarda su tratamiento en el Senado. El proyecto establece una alícuota de Impuesto a las Ganancias del 15%, amortización acelerada, arancel cero para la importación de bienes de capital, exención de derechos de exportación y estabilidad fiscal y cambiaria por 30 años para inversiones superiores a 1.000 millones de dólares, además de habilitar la jurisdicción ante el CIADI.
Este esquema se alineó con la visión expuesta por el presidente Javier Milei en una columna publicada en el Financial Times junto al ministro Federico Sturzenegger. En dicho artículo, el mandatario ratificó su compromiso de no intervenir el sector: “Nuestro compromiso es mantener la inteligencia artificial sin regular para que pueda desarrollarse libremente, sin la carga de una regulación prematura y desacertada”, sostuvo.
La visión presidencial: atracción de capitales sin regulación prematura
Asimismo, el Presidente fundamentó el plan de su gestión para crear la figura de la «corporación no humana» para entidades operadas por agentes autónomos de IA, ofreciendo a las corporaciones globales el entorno fiscal más permisivo para su radicación y de esta manera, atraer inversiones globales: “Siguiendo el espíritu de los comerciantes holandeses que convirtieron a Ámsterdam en la capital financiera del siglo XVII, pretendemos ofrecer el entorno jurídico y fiscal más atractivo para las empresas de IA…. Estamos abiertos a los negocios”, expresó.

Sin registro oficial: el proyecto Stargate sigue en etapa de intenciones
A pesar del impacto mediático del anuncio, la iniciativa aún no ha iniciado ningún trámite formal ante los organismos de contralor. Desde el Ministerio de Economía confirmaron que no existen resoluciones administrativas vinculadas a la propuesta. En la misma línea, desde el Observatorio del RIGI de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) ratificaron que el proyecto no ha sido ingresado formalmente a los registros del régimen.
Al respecto, Darío Clemente, investigador del Conicet e integrante del Observatorio del RIGI de FARN, aportó una mirada precisa sobre el estado del expediente: “No hay información actualizada fidedigna sobre Stargate, más allá de ese anuncio en periodo electoral”, advirtió el especialista, señalando que el proyecto “claramente podría reactivarse si avanza el Súper RIGI”.
El debate parlamentario no solo definirá las condiciones para las inversiones tecnológicas, sino las reglas de juego bajo las cuales convivirán la energía, la minería metalífera y el uso de los recursos naturales en la Argentina durante las próximas tres décadas.
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