El fin de los dogmas: la propuesta que busca democratizar el poder hídrico en San Juan

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El fin de los dogmas: la propuesta que busca democratizar el poder hídrico en San Juan
La propuesta plantea revisar las reglas de distribución del agua para avanzar hacia una gestión más eficiente del riego.

Después de más de una década de crisis hídrica, los pronósticos para el próximo ciclo anticipan un derrame del río San Juan por encima de la media. Pero para Maximiliano Battistella (ingeniero agrónomo, investigador del INTA San Juan y especialista en la gestión integral del agua en zonas áridas), coautor junto a Federico Sanna Baroli del Noveno Informe Técnico de Coyuntura del CIGIAA (Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación para la Gestión Integral del Agua en el Árido), una mayor disponibilidad temporal de agua no alcanza para resolver los problemas que se acumularon durante años. “El problema que tiene San Juan con respecto a la gestión del recurso hídrico es un problema estructural e institucional”, sostiene Battistella.

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Rio en la cordillera.
Los embalses y diques son piezas centrales de la gestión del agua y de la planificación hídrica de San Juan. Contenido exclusivo de Acero y Roca – Prohibida su reproducción.

Un código de 1978 frente a una provincia que cambió

El Código de Aguas, puesto en vigencia mediante el Decreto Ley 4392 de 1978, fue diseñado para una San Juan con otra estructura económica, social y productiva. Desde entonces, la provincia atravesó cambios demográficos, nuevas actividades productivas, reformas constitucionales y una transformación profunda de sus demandas de agua.

Elementos de jueces, martillo y constitución.
El Código de Aguas de 1978 quedó en el centro del debate sobre una nueva institucionalidad hídrica para San Juan. Contenido exclusivo de Acero y Roca – Prohibida su reproducción.

Entre los antecedentes más relevantes, en 1998 se habilitó la suspensión del servicio por incumplimientos económicos. Un año después, el artículo 123 limitó el concepto de agotamiento de caudales al agua superficial. Según el informe, ese cambio permitió otorgar nuevos derechos agrícolas utilizando aguas subterráneas y aumentó la presión sobre los acuíferos. Para los autores, esos antecedentes demuestran que el Código ya fue modificado en distintas etapas y que el debate actual debería centrarse en si esas reglas siguen siendo adecuadas para la provincia.

El artículo 127 y las trabas para modernizar el riego

Uno de los puntos que el informe coloca en el centro de la discusión es el artículo 127 del Código de Aguas, que prohíbe los coeficientes diferenciales dentro de una misma cuenca. En términos sencillos, la norma condiciona la forma en que se distribuye el agua de riego. Battistella sostiene que ese esquema dificulta avanzar hacia una gestión que entregue agua de acuerdo con la demanda efectiva de cada producción.

Operarios bajando una compuerta en un canal de riego.
La gestión del agua en San Juan atraviesa una discusión sobre quiénes participan y cómo se toman las decisiones. Contenido exclusivo de Acero y Roca – Prohibida su reproducción.

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Quién decide sobre el agua en el Departamento de Hidráulica

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Frente del departamento de Hidráulica en San Juan.
El Departamento de Hidráulica ocupa un lugar central en la institucionalidad que administra el agua en San Juan.

La estructura de poder detrás de la distribución hídrica

La discusión sobre representación lleva a otro punto más sensible: qué intereses históricamente tuvieron mayor peso en las decisiones sobre el agua. Battistella evita señalar a todo el sector agrícola como responsable de la resistencia a una reforma. De hecho, sostiene que buena parte de los productores también resulta perjudicada por el esquema actual, especialmente frente al deterioro de las fuentes de agua y la pérdida de superficie cultivada.

El entrevistado diferencia ese sector histórico de productores vitivinícolas más tecnificados y orientados a mercados internacionales, que actualmente también pueden observar la degradación del sistema como un problema para sus propias actividades.
La cuestión, entonces, no sería simplemente quién utiliza más agua, sino quién tiene capacidad institucional para intervenir en las decisiones sobre su distribución. “Nosotros no hemos sido capaces de que el bien común esté por sobre el bien de algunos individuos”, plantea Battistella.

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La minería como nuevo actor clave en las nacientes

El informe sostiene que el uso minero del agua no está regulado de acuerdo con la importancia que tiene actualmente y, sobre todo, la que adquirirá a futuro.

Por eso, el planteo no se limita al volumen utilizado. También incorpora la necesidad de considerar la ubicación de las actividades, la calidad del recurso y los efectos que puedan producir sobre las cuencas. Según el informe, la minería debería tener representación en el Consejo de Hidráulica y el nuevo Código debería establecer con mayor precisión las condiciones y cuotas para sus usos privativos.

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Operación minera en la cordillera sanjuanina.
La expansión de la actividad minera suma un nuevo usuario a la discusión sobre la gestión y regulación del agua en San Juan. Contenido exclusivo de Acero y Roca – Prohibida su reproducción.

Los usuarios que quedaron marginados de las decisiones

El debate sobre la democratización de la gestión hídrica también alcanza a quienes no poseen una finca ni participan de una actividad productiva. Para Battistella, cualquier persona que recibe agua potable es un usuario del recurso y, por lo tanto, debería existir un mecanismo formal para que sus intereses sean considerados. “Vos sos consumidor de agua potable de la provincia de San Juan”, plantea.

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La mirada del investigador es que la falta actual de disponibilidad en esas zonas no puede analizarse de manera aislada, porque también está relacionada con la forma en que históricamente se captó y distribuyó el agua aguas arriba. “Ahí hay una deuda histórica con ese sector”, sostiene. El informe propone incorporar mecanismos de participación para grupos históricamente excluidos y garantizar representación de pueblos indígenas, agricultores de subsistencia y mujeres.

Gota de agua sostenida entre dos manos.
El debate por el agua en San Juan también plantea quiénes deben participar de las decisiones sobre un recurso público y estratégico. Imagen: Pixabay

De un consejo ejecutivo a una autoridad de planificación

Entre sus lineamientos aparece la creación de una autoridad del agua estatal, plenamente autárquica e independiente, con una separación entre la administración primaria y secundaria del recurso. También propone transformar el Consejo de Hidráulica en un órgano de contralor sin funciones ejecutivas, incorporar mecanismos de participación ciudadana y establecer una planificación hidrológica plurianual por cuenca.

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En paralelo, las Juntas de Riego deberían contar con personería jurídica, capacidad de recaudación y herramientas para invertir en infraestructura. “Para que puedan hacer eso hay que modificar varias normativas”, explica el especialista, en referencia a las restricciones que actualmente existen para que las juntas gestionen recursos públicos. La propuesta también contempla balances hídricos anuales y plurianuales públicos, un sistema integrado de información hídrica y una actualización de las normas ambientales.

El desafío de fondo detrás de la reforma normativa

Para Battistella, el mayor obstáculo no sería técnico. “Cuando algunos sectores se paran en una defensa casi religiosa del Código de Agua, en cierta manera me parece que lo que están haciendo es evitar discutir el statu quo con respecto a quién decide cómo se asigna el agua y de qué forma se asigna”, sostiene.

La discusión propuesta por el CIGIAA no se reduce a un cambio normativo. En definitiva, el debate plantea quiénes participan, qué autoridad administra, cómo se distribuye el recurso y qué lugar ocupan actividades que hace décadas no tenían el peso que tienen hoy. De este modo, se busca integrar sectores con gran peso actual.
Sin embargo, una mayor disponibilidad temporal de agua no resolverá los problemas de fondo. En consecuencia, el verdadero desafío provincial será debatir una nueva institucionalidad.

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