¿Cómo lograr que el derrame minero se quede en San Juan? Tras superar los 2.000 millones de dólares en exportaciones, la titular del CPCE, Lucila Avelin Cesco, analiza los plazos reales y las herramientas para fortalecer a las empresas locales.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La minería sanjuanina inicia la fase constructiva de gigantes corporativos como Los Azules y Gualcamayo. A través del RIGI y el RIMI, se busca evitar economías de enclave aisladas. El éxito se medirá auditablemente entre 2027 y 2029 mediante el empleo directo, las compras locales y la recaudación fiscal
El mapa actual: un hito de exportación y la bisagra constructiva
La economía de la provincia muestra un diagnóstico irrefutable. San Juan cerró el 2025 con un máximo histórico superior a los 2.000 millones de dólares en exportaciones totales, lo que representa una recuperación del 12% respecto del año anterior. Dentro de este ecosistema, la minería sanjuanina liquidó más de 1.600 millones de dólares, consolidando al sector con más del 80% de la matriz exportadora provincial.
Sin embargo, el número macro no es suficiente para comprender el escenario de calle. Hoy San Juan se encuentra en la bisagra entre la exploración y la etapa de construcción de la mina propiamente dicha. Los megaproyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), como Los Azules, con 2.672 millones de dólares comprometidos, y Gualcamayo, con 665 millones de dólares, están iniciando sus procesos licitatorios.
«Esto significa que no estamos ante una promesa: estamos ante compromisos contractuales que están ingresando en su etapa ejecutiva», afirma Lucila Avelin Cesco, presidenta del Consejo Profesional de Ciencias Económicas (CPCE) de San Juan.
El engranaje técnico: CERTIVA y RIMI para traccionar a los locales
El desafío estructural ya no radica en atraer a las grandes operadoras internacionales, sino en transformar ese flujo de capital extranjero en actividad comercial local. Para lograrlo, la arquitectura de incentivos se sostiene sobre dos pilares:

El primero es el CERTIVA, enmarcado en el RIGI (Ley 27.742). Este instrumento funciona como un incentivo directo para que los proyectos mineros compren a proveedores argentinos; al hacerlo, generan un crédito fiscal utilizable para el pago de impuestos, mejorando su flujo de caja. En la práctica, este es el verdadero canal de transmisión para que el proveedor local invierta y contrate más personal.
El segundo pilar, orientado al empresariado local, es el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), reglamentado por el Decreto 242/2026. Mientras el RIGI apunta a los capitales intensivos, el RIMI ofrece herramientas a micro, pequeñas y medianas empresas: amortización acelerada en Ganancias y devolución anticipada de IVA. Las pymes pueden capitalizarse con inversiones que van desde los 150.000 dólares para microempresas hasta los 9.000.000 de dólares para la categoría mediana del Tramo 2.
Lucila Avelin Cesco, titular del CPCE
Tiempos reales y la auditoría de tres indicadores duros
El análisis técnico exige erradicar el exitismo cortoplacista. Considerando los plazos inherentes a la fase de construcción, los efectos plenos en la economía real comenzarán a sentirse de manera robusta entre 2027 y 2029, momento en que las operaciones alcanzarán su capacidad plena.
Para medir objetivamente si el impacto se está materializando en el territorio, el CPCE propone auditar tres indicadores duros con periodicidad trimestral:
- Índice de empleo registrado desagregado por residencia, auditando el impacto real en los departamentos mineros de Iglesia, Calingasta y Jáchal.
- Porcentaje de compras locales sobre el volumen total de adquisiciones logísticas y operativas de cada proyecto.
- Nivel de recaudación provincial en concepto de regalías e ingresos brutos, para medir la capacidad fiscal genuina que genera la extracción.
A esto se suma la urgencia en la gestión del sector público. Un factor crítico para no perder competitividad frente a otras jurisdicciones es la agilidad en la constitución de sociedades y la simplificación de trámites administrativos.

El salto estructural: de la roca bruta a los cátodos de cobre
Los sectores vinculados a la construcción civil, transporte de cargas especiales y servicios de salud están en la línea de largada. En la vereda opuesta, las empresas con baja formalización o escasa capacitación técnica corren el riesgo inminente de quedar desplazadas. «La ventana para reconvertirse es estrecha y no se repetirá«, advierte Avelin Cesco.
Pero el escenario a mediano plazo exige mayor audacia. Hoy, San Juan exporta concentrados y metales con escaso procesamiento. El paso estructural definitivo para que la provincia no sea víctima de la oscilación de los precios internacionales es la industrialización. El objetivo está trazado por proyectos como Los Azules, que apunta directamente a producir cátodos de cobre de alta pureza.

El desafío de la minería en San Juan ya no se debate en las rocas, sino en las instituciones y en los escritorios contables. El aluvión de dólares de la cordillera no se traduce en riqueza urbana por gravedad; requiere un Estado ágil para certificar proveedores, una articulación inteligente entre los esquemas tributarios nacionales y, sobre todo, un empresariado local dispuesto a invertir para competir en las grandes ligas. El cobre ofrece el capital, pero la consolidación de un ecosistema tecnológico e industrial que sobreviva al ciclo del mineral será la única métrica real de éxito para esta generación.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.