El panorama de la seguridad laboral en el sector minero de Chile encendió todas las alarmas. Tras años de mostrar avances sostenidos y de tocar mínimos históricos, los balances oficiales correspondientes al cierre del periodo 2025 rompieron la tendencia positiva.

La actividad extractiva trasandina registró un preocupante incremento en los incidentes mortales dentro de los yacimientos, lo que reabrió un debate profundo sobre las condiciones de trabajo, los controles institucionales y el desgaste psicológico de las plantillas operativas.
A pesar de las millonarias inversiones corporativas en automatización y plataformas digitales de supervisión, los fallos geomecánicos estructurales y el agotamiento humano ganaron terreno. Los datos duros del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) confirman que la industria retrocedió casi una década en sus indicadores de siniestralidad, para terminar forzando la intervención de la justicia chilena, la remoción de directivos de la estatal Codelco y auditorías de rigor por presuntas adulteraciones de informes técnicos.
Las cifras de la minería chilena muestran un retroceso histórico
Los números oficiales de accidentabilidad laboral presentados por el Sernageomin exponen una realidad ineludible: 15 operarios perdieron la vida en faenas mineras, consolidando la cifra de muertes más elevada registrada en el país desde 2018. Este balance representa un incremento explícito respecto a las 11 fatalidades informadas a lo largo de 2024.

Por el contrario, este escenario de alerta en los yacimientos metalíferos contrasta fuertemente con la tendencia macroeconómica de Chile. De acuerdo con el balance consolidado de la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso), la economía chilena general anotó 225 fallecidos por accidentes laborales y 115 por accidentes de trayecto.
Dichas métricas globales reflejan una leve disminución en la tasa de siniestralidad nacional, la cual logró estabilizarse en 2,4 siniestros por cada 100 relaciones laborales protegidas. Así, la minería se posicionó a contracorriente del resto de los sectores productivos del país.
El peligro latente bajo tierra en los yacimientos de cobre
Al desglosar las variables técnicas de los siniestros, se evidencia que los entornos subterráneos concentraron la mayor agresividad operativa. La minería subterránea fue el escenario de 12 de los 15 casos fatales documentados por las autoridades gubernamentales. De esta manera, las operaciones en socavones profundizaron su perfil de alto riesgo, desplazando a las faenas a cielo abierto en los índices de letalidad.
Sin embargo, las fatalidades restantes del periodo no respondieron a una sola naturaleza técnica. En los segmentos de la pequeña y mediana minería, las causas tradicionales continuaron activas. Los informes técnicos sectoriales de portales especializados como Política Minera aclaran que el resto de las muertes se distribuyeron en tipologías específicas:
- Accidentes derivados por caídas de altura.
- Fallas críticas durante los procedimientos de tronaduras con explosivos.
- Atrapamientos severos por operación inadecuada de maquinaria pesada.

La catástrofe en la división El Teniente
El hito más grave del periodo bajo análisis ocurrió en las instalaciones de la División El Teniente, propiedad de la estatal Codelco. El 31 de julio se produjo un violento colapso en el proyecto subterráneo Andesita, provocado técnicamente por un estallido de rocas de magnitud geomecánica 4,2. Este evento se cobró la vida de seis trabajadores de forma simultánea, transformándose de inmediato en el suceso más letal registrado por la corporación minera estatal en las últimas tres décadas.
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El impacto crítico de la fatiga laboral y la salud mental
Más allá de los factores netamente físicos y mecánicos de la roca, la comunidad técnica coincide en que el agotamiento físico y mental se transformó en un desencadenante clave. Especialistas en prevención de riesgos advierten que la industria históricamente subestimó los efectos del estrés acumulado sobre los reflejos en primera línea. El crecimiento de los trastornos psicológicos en el país impacta directamente en las destrezas operativas necesarias para maniobrar equipos de gran tonelaje en espacios confinados.
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Para dimensionar esta crisis humana, las estadísticas de la Suseso aportan un dato categórico: el volumen total de enfermedades profesionales calificadas en Chile escaló de 10.507 a 11.272 casos anuales. Lo verdaderamente alarmante para el sector extractivo es que el 76% de ese universo total corresponde a diagnósticos de salud mental y riesgos psicosociales. Las exigencias asociadas a sistemas de turnos rotativos extenuantes, la distancia familiar prolongada y las metas rígidas de producción de cobre operan como aceleradores del desgaste cognitivo.
Los límites de la automatización en la seguridad minera
Este repunte de muertes pone en jaque la efectividad absoluta de las soluciones digitales de última generación. Empresas mineras implementaron plataformas avanzadas de supervisión que incluyen cámaras inteligentes con inteligencia artificial y esquemas de monitoreo remoto continuo las 24 horas. Según declaraciones de Tomás Vera, director de Zenta Group, estas tecnologías logran mitigar hasta un 40% de los incidentes operacionales ordinarios, tales como el desuso de elementos de protección personal (EPP) o conductas de riesgo visibles en tiempo real.
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No obstante, los analistas de seguridad advierten que la efectividad de estas barreras digitales disminuye sensiblemente ante dos escenarios específicos:
- Cuando ocurren fallas de origen geomecánico mayor o estallidos de roca impredecibles.
- Cuando las cuadrillas de operarios desempeñan sus funciones bajo estados críticos de fatiga crónica, donde las capacidades de reacción rápida quedan completamente anuladas.
De esta forma, el cierre de los balances de accidentabilidad quiebra la tendencia favorable que ostentaba la minería chilena desde el hito del rescate de los 33 mineros en el año 2010. Con 15 decesos sobre la mesa, la industria se enfrenta a la urgencia de reestructurar sus metodologías de control, auditando no solo la resistencia de las galerías subterráneas, sino también la integridad psicológica y el descanso de sus recursos humanos.

Equipo editorial de Acero y Roca. Información técnica, veraz y actualizada sobre el sector minero e industrial de Argentina y el mundo.