El espacio de la Escuela Industrial Domingo Faustino Sarmiento ganó dos veces el Concurso Internacional de Crecimiento de Cristales y mantiene una propuesta que acerca la ciencia a los adolescentes, con proyectos experimentales, comunicación científica y una fuerte articulación con la formación técnica.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El Club de Cristalografía de la Escuela Industrial Domingo Faustino Sarmiento cumple doce años promoviendo vocaciones científicas entre adolescentes. El espacio ganó dos veces el Concurso Internacional de Crecimiento de Cristales y se consolidó como una referencia en formación experimental. Su metodología prioriza proyectos surgidos del interés de los estudiantes, la comunicación científica y la articulación con la especialidad Minas, pese a las dificultades presupuestarias.
El origen del Club de Cristalografía bajo el impulso de la Unesco
El club nació en 2014, el mismo año en que la UNESCO declaró el Año Internacional de la Cristalografía. Esa iniciativa contribuyó a darle visibilidad pública a una disciplina que hasta entonces permanecía mayormente restringida al ámbito académico.
Ese impulso derivó en dos certámenes escolares: el Concurso Internacional de Crecimiento de Cristales para Escuelas, organizado por la Unión Internacional de Cristalografía, y su versión nacional, impulsada por la Asociación Argentina de Cristalografía exclusivamente para escuelas secundarias.
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Atencio explicó que este último tiene «el fuertísimo objetivo, junto con dar a conocer la cristalografía como ciencia, de despertar las vocaciones científicas de los adolescentes».

El auge de la convocatoria estudiantil y el límite del laboratorio
Atencio inició el primer ciclo del Club de Cristalografía con 15 estudiantes. Sin embargo, el interés que despertó la propuesta creció rápidamente y, para 2016, la demanda obligó a establecer un cupo de 35 participantes debido a las limitaciones del laboratorio asignado.
Según explicó, ese nivel de compromiso estaba vinculado con el acompañamiento docente y con la posibilidad de que cada estudiante desarrollara proyectos relacionados con sus propios intereses. «Los chicos, cuando trabajan sobre aquello que les interesa, cuando son bien dirigidos y cuando se sienten reconocidos en su potencial, responden de otra manera», afirmó.

La comunicación científica como parte de la formación
El concurso nacional contempla dos categorías de trabajo. Los policristales permiten construir figuras y maquetas con múltiples cristales pequeños. Se caracterizan por una cristalización más rápida y una mayor sobresaturación. Uno de los proyectos más reconocidos del club a nivel nacional fue el zapatito de cristal.
Según Atencio, el valor del proyecto no radicó únicamente en su aspecto visual. «Tenía un valor científico importantísimo. Los chicos descubrieron qué tipo de alambre había que usar, cómo sembrarlo y cómo trabajar con las saturaciones. Después documentaron todo el proceso de manera muy detallada», señaló.
Atencio remarcó que, en ambos casos, la evaluación exige rigor científico y una documentación detallada. Como ejemplo, recordó un proyecto de 2018 que recibió una mención especial en la instancia nacional y fue evaluado por un jurado integrado por investigadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

El manejo del lenguaje técnico y la divulgación desde el primer día
.La formación en comunicación científica constituye otro de los ejes del club. «El manejo del lenguaje técnico no se aprende para la exposición, se maneja desde el día cero que entran a la Escuela Industrial», afirmó. Según relató, muchos estudiantes llegan con dificultades para estructurar ideas de forma oral.
El carácter universitario y la articulación clave con la especialidad Minas
Atencio vinculó esta experiencia con las características institucionales de la Escuela Industrial Domingo Faustino Sarmiento, dependiente de la Universidad Nacional de San Juan y con orientación técnica desde el ingreso. «La escuela pública de la universidad tiene este otro vuelo, porque somos universitarios, tenemos un carácter universitario, tenemos otras características», explicó.
También destacó la articulación con la especialidad Minas. Los estudiantes de esa orientación utilizan los cristales elaborados en el club como material de comparación en las prácticas vinculadas a mineralogía.

Sin embargo, el sostenimiento del proyecto enfrenta limitaciones presupuestarias. Atencio indicó que la Asociación Argentina de Cristalografía mantiene el concurso desde 2014 sin financiamiento estatal. Incluso, en algunas ediciones, los propios estudiantes tuvieron que aportar recursos para comprar reactivos.
Doce años de trayectoria: el club proyecta su próximo desafío nacional
Aun así, el Club de Cristalografía de la Escuela Industrial continúa en funcionamiento y ya proyecta su participación en la nueva edición del concurso nacional. Después de doce años de actividad, el espacio se consolidó como una herramienta para acercar la ciencia a los adolescentes, fortalecer la formación técnica y despertar vocaciones científicas que, en muchos casos, terminan orientando el futuro profesional de sus integrantes.

Periodista especializada en minería, ambiente y agenda social. Forma parte de Acero y Roca -Magazine Minero, donde cubre la actualidad del sector con foco en sostenibilidad, seguridad, innovación y gestión de recursos humanos. Su trabajo analiza la relación entre minería y desarrollo local, con atención en el impacto en las comunidades y la gestión de recursos naturales. También aborda el avance de la inclusión en la industria, siguiendo iniciativas vinculadas al rol de la mujer y espacios sindicales emergentes.