Controles en terreno, auditorías independientes y prevención de enfermedades profesionales. Esos son, según Carlos Regalado, los pilares que la minería argentina debe fortalecer para mejorar su desempeño ambiental y proteger a los trabajadores.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Carlos Regalado aseguró que el principal desafío de la minería argentina no es la falta de normativa, sino la correcta aplicación de los controles ambientales y laborales. El especialista destacó la importancia de las auditorías externas, el monitoreo en terreno y la prevención de enfermedades profesionales como la silicosis. Además, reclamó mayor fiscalización, capacitación, incorporación de tecnologías de monitoreo continuo y una gestión ambiental basada en el cumplimiento efectivo de la legislación vigente.
Auditorías mineras: la clave para frenar los riesgos en la cordillera
El crecimiento de la minería en Argentina incrementó las exigencias sobre los sistemas de control ambiental y de seguridad laboral. En ese escenario, el ingeniero Carlos Regalado, auditor de riesgo laboral y ambiental con 23 años de experiencia, sostuvo que el principal desafío no radica en la falta de normas sino en su aplicación efectiva.
Desde su experiencia en auditorías y gestión de riesgos, afirmó que la prevención debe ocupar un lugar central para evitar impactos ambientales y enfermedades profesionales que, en muchos casos, recién se evidencian décadas después.
Las leyes mineras están escritas, pero los controles en el terreno fallan
Regalado consideró que existe un importante desconocimiento sobre los instrumentos legales que regulan la actividad. «No creo que haya información adecuada, hay mucho desconocimiento y eso es lo peor, porque nos juega en contra. Parámetros de control e instrumento legal sí hay, no digo que un 100 por ciento, pero un 95 por ciento seguro que hay, y eso es lo que nosotros no tenemos en cuenta», señaló.
En ese contexto, para el especialista, toda auditoría ambiental debe comenzar con una línea de base que permita conocer las condiciones naturales previas a cualquier intervención. A partir de ese diagnóstico inicial resulta posible medir las modificaciones provocadas por el proyecto y verificar si se mantienen dentro de los límites permitidos.
En ese sentido fue categórico al afirmar que ninguna actividad productiva está exenta de generar impactos. «El que diga que no hay una acción impactante, miente primero. Toda acción es impactante. Lo que debemos tener es el control y el cuidado, sobre todo en una acción preventiva.»
La línea de base ambiental: el punto de partida

Regalado explicó que las empresas suelen exhibir certificaciones de calidad, seguridad, higiene y medio ambiente, aunque advirtió que esas acreditaciones no siempre reflejan un cumplimiento efectivo de las exigencias normativas. Por ese motivo sostuvo que cada proyecto debe contar con una línea de base claramente definida y con una matriz legal específica para la jurisdicción donde se desarrolla, ya que las obligaciones regulatorias difieren entre provincias.
Además, remarcó que las compañías deben adecuarse a la legislación argentina independientemente de sus estándares internacionales.

«Que venga de donde venga, acá lo que hay que cumplir es la ley nacional, la nuestra. Si afuera los parámetros son totalmente diferentes, no es problema nuestro, es problema de ellos que se tienen que adaptar a nuestras normativas.»
Las leyes mineras están escritas, pero los controles en el terreno fallan
El auditor también cuestionó la idea de que los controles puedan resolverse únicamente mediante documentación y destacó que la verificación debe realizarse en terreno. «No existe todavía inteligencia artificial que te haga un control automático. La IA te lo va a hacer en los papeles, pero no en el lugar. En el lugar lo va a hacer la personas correspondiente», afirmó.
En ese sentido, a su criterio, el control tampoco debe recaer exclusivamente sobre la autoridad minera. Señaló que las aseguradoras de riesgos del trabajo, las direcciones provinciales de Trabajo y otros organismos competentes también tienen responsabilidades de fiscalización que, según su evaluación, muchas veces no ejercen con la frecuencia necesaria.
«Ese control no es tan solo único de la entidad del organismo minero, sino de tres o cuatro ya sea públicas o privadas que deberían tener un cumplimiento», sostuvo.
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La salud en juego por el impacto de las enfermedades profesionales
Uno de los aspectos que más preocupa a Regalado es el impacto sanitario de largo plazo sobre los trabajadores mineros. Explicó que las primeras consecuencias comenzarán a observarse con mayor claridad en los trabajadores que hoy alcanzan la jubilación luego de más de dos décadas de actividad. «Todavía no somos conscientes de lo que van a ser las consecuencias de las enfermedades profesionales por la minería», advirtió.
Entre los riesgos mencionó trastornos músculo-esqueléticos, hipoacusia, silicosis, fibrosis y otras patologías vinculadas con la exposición prolongada a material particulado, ruido, vibraciones y esfuerzos físicos. «Yo no puedo terminar mis años de activo para pasar al jubilatorio con una artrosis, con una artritis, o con una fibrosis, una silicosis, una neumoconiosis, lo que fuere producto de mi trabajo. Eso no debería suceder«, afirmó.
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Por eso, desde esa perspectiva insistió en que las auditorías deben orientarse a corregir desvíos antes de que aparezcan daños irreversibles. «La auditoría es una acción correctiva entre las partes. A lo sumo en tres meses tengo que decir, está mal, redireccionemos.»
Auditorías externas para garantizar transparencia en los yacimientos
Además, Regalado cuestionó los sistemas de auditoría excesivamente programados y defendió la participación de equipos externos para preservar la objetividad de los controles. «Las auditorías, para que tengan resultados, no pueden ser internas, tienen que ser externas. Yo voy, audito, miro y me voy.»
Según explicó, cuando los controles son previsibles o quienes auditan mantienen una convivencia permanente con las operaciones, existe el riesgo de perder independencia y reducir la eficacia del proceso.
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Además recordó que la normativa establece frecuencias concretas para las auditorías. Indicó que durante la etapa de exploración deberían realizarse controles bimensuales y que, durante la explotación, las auditorías ambientales tendrían que efectuarse mensualmente como parte de la Declaración de Impacto Ambiental.
Gestión de residuos y monitoreo ambiental

Otro de los ejes abordados por Regalado fue la gestión ambiental. Sostuvo que la planificación debe contemplar el tratamiento de residuos peligrosos, patógenos, domésticos y orgánicos, además de evaluar consumos de agua, energía, combustibles y emisiones.
A modo de ejemplo planteó que un campamento con alrededor de 1.500 trabajadores genera un volumen considerable de residuos cuya trazabilidad debe ser monitoreada durante toda la vida útil del proyecto. También alertó sobre la necesidad de controlar permanentemente la presencia de sílice y otros materiales particulados.
Para el especialista, la prevención ambiental depende de matrices legales sólidas, programas de control, mediciones periódicas y una adecuada selección de elementos de protección personal.
Tecnología y participación comunitaria para vigilar el impacto real de la minería

Regalado consideró que la industria avanzó en algunos aspectos técnicos, aunque todavía existe margen para incorporar tecnologías de monitoreo continuo y fortalecer la formación de profesionales especializados en auditoría. Asimismo planteó que la gestión del riesgo no puede reducirse a la elaboración de documentos. «La gestión es una cuestión de forma y de fondo. Desde el escritorio queda muy bonito, en las pantallas muy lindo, en los informes muy bonito, pero la realidad es la que tiene que contrastar con eso.»
Finalmente, sostuvo que también persisten desafíos en materia de comunicación con las comunidades y reclamó una mayor incorporación de los pobladores directamente afectados por los proyectos dentro de los procesos de evaluación y seguimiento.
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Como sintesis, afirmó que el fortalecimiento de las auditorías, la profesionalización de los controles y la incorporación de nuevas tecnologías constituyen herramientas indispensables para mejorar el desempeño del sector. «Está demostrado que esa instancia de control, sin lugar a duda, contribuye y mejora, sobre todo lo que es calidad de servicio, calidad de vida para el trabajador y calidad de vida para el medio ambiente.»

Periodista especializada en minería, ambiente y agenda social. Forma parte de Acero y Roca -Magazine Minero, donde cubre la actualidad del sector con foco en sostenibilidad, seguridad, innovación y gestión de recursos humanos. Su trabajo analiza la relación entre minería y desarrollo local, con atención en el impacto en las comunidades y la gestión de recursos naturales. También aborda el avance de la inclusión en la industria, siguiendo iniciativas vinculadas al rol de la mujer y espacios sindicales emergentes.