El límite del modelo extractivo: por qué vender volumen de metal no garantiza el desarrollo regional

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La carrera global por los minerales de la transición energética abrió un debate clave para la Argentina: exportar la roca no alcanza. Un análisis del geólogo Guillermo Pensado expone cómo la verdadera captura de riqueza exige migrar de la mera ventaja geológica a un ecosistema de proveedores tecnológicos. Cifras que explican por qué Australia factura más en servicios mineros que Perú en toda su producción extractiva.

El límite del modelo extractivo: por qué vender volumen de metal no garantiza el desarrollo regional
l transporte de mineral bruto representa el primer eslabón de la cadena de valor en los yacimientos a gran escala. Contenido exclusivo de Acero y Roca – Prohibida su reproducción.

«Había una visión tradicional de qué era ser competitivo cuando empezó la globalización a fines del siglo pasado. Esto era la capacidad de introducir productos en el mercado. No importaba la prosperidad local, era producir barato y venderlo a todo el mundo. Desde hace ya este siglo, hacia 2008, empieza a instalarse la visión moderna. La competitividad es producir bienes y servicios que generen prosperidad y puedan ser introducidos en el mercado internacional con eficiencia», sostuvo Pensado.

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De la fuga de divisas a la captura de riqueza local

El impacto de una operación minera sobre su entorno depende en gran medida de la procedencia de sus insumos y contratistas. Cuando el tejido productivo de un país no está preparado para responder a las exigencias operativas, la mayor parte del flujo de dinero termina retornando a los centros industriales del exterior.

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Proveedores locales y ejecutivos de empresa minera debatiendo contratos y transferencia de tecnología.
Las negociaciones entre contratistas locales y directivos mineros definen la tasa de retención económica en las provincias productoras. Contenido exclusivo de Acero y Roca – Prohibida su reproducción.

Las estadísticas de facturación anual confirman esta disparidad de escala. Durante el año 2020, el PBI minero de Perú alcanzó los USD 22.400 millones, mientras que el de Chile rondó los USD 46.000 millones. En ese mismo periodo, la red de proveedores locales de Australia facturó USD 70.000 millones en bienes y servicios dentro de su propio mercado extractivo, superando el valor de la producción directa de las dos naciones sudamericanas combinadas.

«Ese es un nicho en el que se puede entrar. No solo precisás un motor como es la minería y el potencial geológico, sino que además precisás recursos humanos, universidades y empresas competitivas», remarcó.

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La paradoja del valor agregado y la trampa de la competitividad

Un fenómeno recurrente en las economías regionales es la pérdida gradual de participación local a medida que los servicios requeridos ganan en complejidad tecnológica. En los eslabones de menor sofisticación, como el movimiento de suelos, el transporte de personal o el catering, las empresas locales suelen capturar casi la totalidad de los contratos. No obstante, al avanzar hacia el procesamiento, la metalurgia avanzada y la automatización, la presencia del capital local tiende a desplomarse.

«Si yo pierdo competitividad y vendo servicios malos, a quien afecto es a la producción. Si quiero que la producción sea altamente competitiva, los proveedores tienen que seguir ese encadenamiento de competitividad«, advirtió Guillermo Pensado. «Estas empresas que empiezan a desarrollar capacidades nuevas de conocimiento y tecnología además van a tener un valor agregado para salir a vender servicios a otra mina, a otra provincia o a otro país, pero también esa experiencia la pueden volcar a otras industrias. Es un valor agregado que queda en la comunidad», agregó.

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Especialista metalurgista analizando muestras de minerales críticos para mejorar el rendimiento y procesamiento de cobre.
El análisis metalúrgico de alta precisión resulta clave para transformar la ventaja geológica en procesos industriales eficientes y sustentables.

El trayecto argentino: de la Fase 2 a la consolidación tecnológica

La evolución del sector minero argentino puede dividirse en tres ciclos bien delimitados. La Fase 1, iniciada en la década de 1990 tras la sanción de la Ley de Inversiones Mineras (Ley 24.196) y las reformas al Código de Minería, permitió poner en marcha la exploración sistemática de yacimientos de escala global como Bajo de la Lumbrera, Veladero y Salar de Hombre Muerto.

El desafío inmediato consiste en dar el salto decisivo hacia la Fase 3, un estadio donde convergen países como Australia, Canadá, Alemania y Suecia. En este segmento, la minería deja de ser meramente extractiva para transformarse en una industria intensiva en patentes, desarrollo científico e innovación aplicable. «El crecimiento económico es el resultado de factores endógenos de un sistema económico y no de exógenos. Por eso es importante empezar a trabajar en factores internos como investigación y desarrollo para mejorar los procesos productivos, el desarrollo tecnológico y capacitar los recursos humanos que están dentro de esa región», argumentó Pensado.

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Centro de control y desarrollo tecnológico en minería con pantallas 3D para monitoreo de yacimientos y optimización de servicios.
La integración de innovación digital y centros de control en tiempo real impulsa la transición hacia un modelo minero de alto valor agregado. Contenido exclusivo de Acero y Roca – Prohibida su reproducción.

«En Argentina tuvimos una primera fase en los 90 gracias al potencial geológico y las reformas legales. Hoy estamos en la fase dos con desarrollo de proveedores clústeres en provincias mineras. El camino que nos queda por recorrer para llegar a la fase tres exige inversión en investigación y desarrollo para generar valor agregado altamente competitivo», concluyó el profesional.

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