El Prof. Ernesto Julio Calvo lidera la transformación de la minería de litio con Litiar. Mediante un reactor modular que utiliza electricidad en lugar de químicos, buscan escalar una tecnología sustentable desde los laboratorios de la UBA hacia los salares.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Litiar™, empresa argentina de base tecnológica, desarrolló un reactor electroquímico para extraer litio de salmueras a 4.000 metros de altura. Sin usar químicos ni consumir agua, este proceso modular busca producir 2 toneladas de LCE anuales en su fase piloto, proyectándose como una tecnología disruptiva de exportación.
Del laboratorio al salar: El desafío del escalado industrial
En el Molecular Electrochemistry Laboratory del INQUIMAE (Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA), el equipo liderado por el Prof. Ernesto Julio Calvo ha logrado un hito: diseñar un reactor modular de mesada (MVP) de extracción directa y continua que ya tiene definidos sus parámetros críticos de operación. Este avance no es solo un dibujo técnico, sino una realidad que exige precisión en la densidad de corriente, el voltaje del reactor y la velocidad de flujo.
«Para trabajar a 4000 metros de altura en forma contínua, debemos garantizar que los reactores no necesiten paradas de mantenimiento al menos una vez por año, eso implica estabilidad de los materiales», explica el Prof. Calvo. El objetivo inmediato es alcanzar una demostración industrial de 2 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) por año. Esto implica un salto de escala fenomenal: pasar de electrodos de 0,01 a 1 metro cuadrado con una reproducibilidad impecable, lo que requiere no solo mayores componentes como bombas y colectores de corriente, sino una ingeniería de detalle robusta.
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Eficiencia energética y sostenibilidad hídrica: El ADN de Litiar™

Litiar™, a diferencia de los métodos tradicionales que dependen de la evaporación solar durante meses, este sistema es rápido (horas vs. meses) y, lo más importante, no consume agua ni sustancias químicas en el proceso. La tecnología funciona bajo los principios de una batería: en la captación de litio, el sistema incluso produce energía, lo que reduce el consumo externo a valores de entre 1 y 10 kwh/kg LCE.
Esta eficiencia le valió al proyecto el premio Bright Minds Challenge en Amsterdam en 2027, premio obtenido por la combinación de energía solar y electroquímica. La selectividad es otro punto fuerte; el reactor es extremadamente preciso para separar el litio de otros componentes como magnesio, sodio o potasio, una ventaja competitiva frente a otros métodos de Extracción Directa de Litio (DLE). Según Calvo, el método ya fue validado en salmueras de composiciones diversas, desde Olaroz-Cauchari y Hombre Muerto en Argentina, hasta Atacama en Chile, Uyuni en Bolivia y Nevada en los Estados Unidos.

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Soberanía tecnológica y la cadena de valor nacional
Su modelo de negocios se centra en el licenciamiento de tecnología y la asociación con firmas de ingeniería para el escalado industrial. «Litiar es la primera y única empresa argentina que desarrolla métodos electro-químicos para la extracción y recuperación electroquímica de litio», destaca su fundador, dejando claro que no compiten por la concesión de tierras, sino por la eficiencia del proceso.
El proyecto también tiene una mirada federal y de desarrollo local. Aunque en una primera etapa se utilicen componentes internacionales, el plan es que toda la estructura del reactor se fabrique en el país. El desafío no es menor, ya que actualmente se deben importar insumos básicos como fieltros de grafito y placas de titanio, además de los materiales de intercalación de litio. Sin embargo, el compromiso con el desarrollo de proveedores locales es firme para integrar la industria argentina en cada módulo que salga al campo.

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El futuro de la minería: La segunda generación del DLE
Mientras empresas como Lithios o Electralith levantan rondas de capital millonarias, la tecnología argentina saca pecho por su simplicidad operativa: no utiliza las dos etapas de Lithios ni las membranas de Electralith, lo que reduce drásticamente el CAPEX y los costos de reposición. Frente a tecnologías como la de Lilac, que dependen de grandes volúmenes de ácido clorhídrico, el reactor de Calvo se mantiene limpio usando solo electricidad.
El método tradicional de cal-soda y evaporación seguirá vigente mientras las nuevas tecnologías DLE alcanzan su madurez total. Actualmente, solo la adsorción en columnas de hidróxido de aluminio ha llegado a escala industrial, pero con un alto costo en agua fresca y energía para concentrar soluciones diluidas mediante ósmosis inversa. Para el equipo de Litiar™, el norte está claro: «Los métodos electroquímicos consideramos que tendrán una chance en una segunda generación de métodos DLE y cuando esto ocurra habrá una etapa disruptiva en la extracción de litio». En los próximos 12 meses, el foco estará en mejorar el reactor de extracción continua y realizar pruebas de campo directamente en los yacimientos de las empresas mineras.
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La proyección de una industria auditable
La transición hacia métodos electroquímicos como el de Litiar™ representa más que una mejora técnica; es la posibilidad de una minería auditable y de bajo impacto que responda a las exigencias ambientales globales. El éxito de este proyecto no solo se medirá en toneladas de LCE, sino en la capacidad de Argentina de exportar conocimiento científico aplicado en un mercado donde la eficiencia hídrica será, tarde o temprano, la única licencia social válida para operar. La «segunda generación» de la minería de litio ya no se escribe con grandes piletones, sino con el flujo constante de electrones en reactores de alta precisión.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.