¿Es el RIGI una «muleta» necesaria o una pieza clave para la inversión? Nicolás Taiariol, consultor en logística energética, analiza los desafíos estructurales de la minería frente a la madurez de Vaca Muerta y el futuro de la cadena del desarrollo industrial argentino.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El consultor Nicolás Taiariol sostiene que, a diferencia de Vaca Muerta, la minería argentina requiere del RIGI para compensar su rezago en infraestructura y plazos de maduración. Plantea que la integración de proveedores locales debe ser estratégica y consensuada, no impuesta, para garantizar un desarrollo industrial sostenible y competitivo a nivel global.
Diferencias estructurales: por qué la minería no es Vaca Muerta
Al analizar la viabilidad de prescindir del RIGI, Taiariol establece una distinción clara: «La diferencia estructural fundamental reside en que Vaca Muerta ya ha completado su curva de aprendizaje y ha consolidado una base operativa y de infraestructura que lo hace competitivo incluso sin regímenes de incentivo». Mientras el sector hidrocarburífero ya es rentable con precios de entre 40 a 45 dólares por barril, la minería cordillerana enfrenta una realidad distinta.

«Los proyectos mineros se encuentran en una etapa pre-productiva donde la necesidad del RIGI es más crítica debido a que aún no han resuelto sus principales cuellos de botella estructurales, que son la infraestructura y los plazos de maduración. El problema es que el desarrollo minero puede tomar entre 15 y 25 años, lo cual hace que el blindaje fiscal sea un requisito indispensable para los 25.000 millones de dólares que el sector requiere para alcanzar la producción».
El RIGI como un andamiaje necesario para la cordillera
Frente a la crítica del RIGI como una «muleta», Taiariol ofrece una perspectiva técnica contundente: «El RIGI y las medidas fiscales complementarias no son una muleta para un sector cojo, sino un andamiaje necesario para construir una plataforma de lanzamiento».
El consultor explica que «la pregunta no es si Argentina puede prescindir del RIGI, sino si puede permitirse el lujo de no usarlo para no quedar fuera del mapa minero mundial«. Según Taiariol, este régimen busca compensar. A diferencia de países como Chile, en la Argentina «gran parte de la producción debe movilizarse en camiones por rutas de montaña no preparadas. Esto multiplica costos, tiempos y riesgos operativos».
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Hacia una estrategia real de desarrollo local
Sobre la sustitución de importaciones, Taiariol sostiene que el objetivo debe trascender lo coyuntural: «El objetivo no es solo abastecer las minas mientras estén en operación. El objetivo es construir un ecosistema de proveedores que sobreviva a los ciclos extractivos y se convierta en una industria exportadora de servicios y equipamiento».
Para alcanzar este estándar, propone acciones concretas:
- Clusterización: Empresas que se agrupen, se certifiquen y «consoliden espaldas financieras para presentarse a licitaciones que ninguna podría ganar sola».
- Enfoque estratégico: Reemplazar el concepto de «compre local» por uno de «desarrollo local», que «priorice y promueva a las empresas nacionales pero sin cerrar la puerta a soluciones importadas» cuando la oferta no esté preparada.
- Articulación: Lograr que las provincias industriales como Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires se conecten con las regiones mineras para evitar un «enclave extractivo» con alto componente importado.
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Escuchar al sector es la clave de la política pública
Sobre cómo incentivar la cadena de valor sin ahuyentar la IED, Taiariol insiste en que la política no debe diseñarse desde una oficina: «El verdadero conocimiento sobre los cuellos de botella, las oportunidades y los plazos viables no está en los ministerios, sino en el día a día de las empresas mineras y sus proveedores».
El consultor sugiere que el Estado actúe como un «socio que despeja el camino en lugar de imponerlo», utilizando espacios como la Mesa de Diálogo Minero del RIGI para «traducir las necesidades del sector en políticas efectivas».

Seguridad jurídica y la imposibilidad de la marcha atrás
Respecto a si existe alternativa al «blindaje» del RIGI, Taiariol es tajante: «La industria ya conoce el RIGI, ya lo ha incorporado en sus flujos de fondos y ya lo utiliza como parámetro para comparar a Argentina con otros destinos».
El consultor enfatiza que «el RIGI no es perfecto, pero es el único que hay». Ante la pregunta sobre la estabilidad fiscal, concluye: «Tener un blindaje legal estable y predecible vale más que cualquier discusión teórica sobre su diseño óptimo».

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.