La media sanción del Súper RIGI volvió a poner a San Juan en el centro del mapa de las grandes inversiones mineras. Sin embargo, especialistas consultados por Acero y Roca sostienen que el éxito del régimen no dependerá solo de atraer capitales, sino de convertirlos en empleo, proveedores y crecimiento sostenido para la provincia.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La Cámara de Diputados dio media sanción al Súper RIGI, un régimen que amplía los incentivos para inversiones superiores a US$ 1.000 millones. Para el economista Gerardo Mestre y la especialista en derecho ambiental y minero Andrea Matilde Da Rold, el nuevo esquema puede acelerar proyectos mineros en San Juan, aunque el verdadero impacto dependerá de cómo esas inversiones se traduzcan en desarrollo económico local.
¿Por qué el Súper RIGI puede cambiar el escenario para la minería?
La media sanción del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias (Súper RIGI) abrió una nueva etapa en el debate sobre el futuro de la minería argentina. Aunque el proyecto aún debe ser tratado por el Senado, su aprobación en Diputados generó expectativas en provincias como San Juan, donde se concentran algunos de los principales proyectos de cobre del país.
Aunque el RIGI tradicional ya abarca megaproyectos de extracción (con importantes iniciativas aprobadas en la provincia como el Proyecto Vicuña), el Súper RIGI apunta a dar el salto hacia la industrialización y el agregado de valor.
Detalles clave del Súper RIGI
- Requisitos: Exige un piso de inversión de U$S 1.000 millones por proyecto, ejecutando al menos el 20% en los primeros dos años.
- Beneficios tributarios y aduaneros: Reduce el Impuesto a las Ganancias del 25% al 15%, ofrece exención de derechos de exportación desde el día uno y arancel cero para importaciones vinculadas al proyecto.
- Minería e industrialización: En el sector minero, busca impulsar específicamente la cadena de valor del litio (manufactura de baterías), la cadena de valor del uranio, el refinamiento y laminado de cobre y la producción de fertilizantes.
- Estado actual: El proyecto obtuvo media sanción en el Congreso y se encuentra en etapa de debate legislativo.

Para el economista sanjuanino Gerardo Mestre, esa es precisamente la principal fortaleza del proyecto. «El impacto potencial es muy importante para San Juan, que se está consolidando entre las principales provincias mineras del país», expresó.
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Los desafíos del Súper RIGI y las ventajas competitivas de San Juan
Mestre aclara que se trata de un impacto potencial, ya que todavía existen variables económicas y financieras que condicionarán la concreción de las inversiones. Sin embargo, sostiene que el régimen mejora uno de los aspectos más valorados por quienes analizan proyectos de gran escala: la previsibilidad.
«El Súper RIGI ofrece estabilidad fiscal, beneficios impositivos e incentivos cambiarios. Todo eso configura una mayor seguridad jurídica para inversiones de esta gran escala«, explicó Mestre.
Según explicó, las empresas que proyectan inversiones superiores a US$ 1.000 millones evalúan durante años indicadores como el tiempo de recupero, la tasa interna de retorno y distintos escenarios macroeconómicos antes de comprometer capital.
Los megaproyectos de cobre que lideran la región
En ese contexto, considera que San Juan parte con una ventaja: concentra algunos de los proyectos de cobre más importantes del país, entre ellos Los Azules, El Pachón y Vicuña, además de otras iniciativas que podrían posicionar a la provincia como uno de los principales polos mineros de América Latina durante la próxima década. Pero el economista sostiene que el mayor efecto no estará únicamente en la construcción de las minas, «Se va a producir una movilización de recursos de todo tipo.»

El impacto socioeconómico en la estructura sanjuanina
Ese movimiento, explicó, puede traducirse en miles de puestos de trabajo durante la construcción y operación de los proyectos, además de impulsar actividades vinculadas al transporte, la metalmecánica, la ingeniería, los servicios y el mercado inmobiliario. También prevé un fuerte incremento de las exportaciones de cobre y un crecimiento del Producto Bruto Geográfico provincial a medida que entren en producción los grandes proyectos mineros.
El Producto Bruto Geográfico (PBG) de la provincia de San Juan representa aproximadamente el 1% del PBI total de la Argentina. En la estructura económica provincial, la industria manufacturera destaca aportando el 16,2% al PBG local.
Cómo transformar las inversiones en desarrollo para San Juan

Si la mirada económica explica por qué el Súper RIGI puede convertirse en un imán para las inversiones, el análisis jurídico plantea una pregunta diferente: ¿cómo hacer para que ese crecimiento permanezca en la provincia?
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Para la especialista en derecho ambiental y minero Andrea Matilde Da Rold, el desafío comienza cuando las inversiones llegan. La abogada sostiene que el verdadero impacto del régimen dependerá de la capacidad para integrar a proveedores, profesionales y empresas sanjuaninas dentro de la cadena de valor que demandarán los nuevos proyectos.
Desde esa perspectiva, atraer capital no alcanza por sí solo. Será necesario generar condiciones para que las oportunidades económicas también fortalezcan el entramado productivo local y dejen capacidades instaladas en la provincia.
Esa mirada encuentra un punto de contacto con el análisis de Mestre. El economista señaló que espera un crecimiento de la red de proveedores locales impulsado por el efecto multiplicador de las inversiones, aunque reconoció que también existen advertencias sobre la posibilidad de que parte de esos servicios sean cubiertos por empresas de otras provincias o del exterior.
Para Da Rold, ese escenario refuerza la necesidad de una implementación activa del régimen. La especialista considera que el Estado tendrá un papel central en el seguimiento de los proyectos y en la articulación de políticas que permitan ampliar la participación de empresas y profesionales sanjuaninos, de manera que el crecimiento de la minería genere beneficios sostenidos para la economía provincial.

También advierte sobre otros condicionantes, como la disponibilidad de infraestructura energética, rutas, logística, agua y la aceptación social de nuevos emprendimientos. Desde el plano institucional, Andrea Matilde Da Rold entiende que esos desafíos exigen planificación y coordinación para evitar que la llegada de capitales se traduzca únicamente en nuevas explotaciones mineras sin un efecto duradero sobre el tejido productivo local.
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En definitiva, las dos miradas convergen en una misma conclusión: el verdadero éxito del Súper RIGI no se medirá por la cantidad de inversiones anunciadas, sino por la capacidad de transformar esos proyectos en empleo, proveedores, infraestructura y desarrollo para San Juan.