La economía argentina muestra una marcada brecha: mientras Vaca Muerta vive una expansión récord con inversiones millonarias y alta demanda laboral, la industria y la construcción sufren despidos y cierres, configurando un escenario de fuerte disparidad productiva y empleo.

El auge de Vaca Muerta: cifras que ilusionan al sector energético
Según proyecciones de YPF, para el año 2031 se espera que la formación genere unos 50.000 millones de dólares en exportaciones. Esta cifra colocaría a la energía en un nivel de competitividad similar al del sector agropecuario, históricamente el único gran motor de dólares del país.
Durante el 2024, Argentina alcanzó su mayor superávit comercial energético en casi dos décadas, tras haber registrado exportaciones por 11.100 millones de dólares el año anterior. Este crecimiento exponencial se apoya en políticas de desregulación de precios de hidrocarburos y la implementación del RIGI, que ya atrajo compromisos por 25.000 millones de dólares en proyectos energéticos aprobados.
El RIGI y la estabilidad regulatoria como imán de divisas
El RIGI ofrece beneficios impositivos y estabilidad regulatoria, factores que los inversores consideran clave para proyectos de largo plazo. No obstante, existen voces críticas, como la de Juan José Carbajales, ex subsecretario de Hidrocarburos, quien advierte que los beneficios macroeconómicos podrían ser limitados a largo plazo si los dividendos no retornan al país debido a las flexibilizaciones en el mercado de cambios que otorga el régimen.

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La otra cara: desempleo industrial y el cierre de PyMEs
Las medidas de austeridad, la suspensión de la obra pública nacional y la reducción de aranceles de importación han generado una fuerte contracción en el empleo. Según datos del centro de estudios Fundar, durante la gestión actual han cerrado aproximadamente 28.000 empresas, lo que representa un 5,5% del total del tejido empresarial argentino.
«Hoy tenemos dos Argentinas: una que crece y otra que cae», sostiene Guido Zack, economista de Fundar, reflejando la desconexión entre la bonanza petrolera y la crisis del consumo interno. En consecuencia, mientras el empleo formal desaparece en las fábricas de Buenos Aires o Santa Fe, las localidades neuquinas como Añelo no dan abasto para recibir a nuevos trabajadores.
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Salarios en Neuquén: una brecha que divide al país
El salario promedio mensual en el sector de petróleo y gas en Neuquén ronda los 5.600 dólares, una cifra que triplica holgadamente los 1.800 dólares que percibe, en promedio, un trabajador del sector privado en la Ciudad de Buenos Aires.
Esta disparidad atrae a miles de argentinos de todas las provincias. Ramiro Ramírez, un joven de 25 años que trabajaba como cocinero, hoy opera compresores de gas en los campos petroleros. «Son puestos muy deseados», afirma Ramírez, quien ahora percibe un sueldo diez veces superior al de su empleo anterior. Sin embargo, este cambio implica sacrificios: jornadas que comienzan a las 5 de la mañana y viajes diarios de dos horas por rutas polvorientas.

Formación profesional: la batalla por el talento calificado
Un informe del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) estima que el sector necesitará incorporar entre 30.000 y 43.000 nuevos trabajadores en los próximos años.
Para enfrentar este cuello de botella, la industria, liderada por la Fundación YPF, inauguró en marzo el Instituto Vaca Muerta. Este centro ya cuenta con más de 17.000 postulantes y prevé capacitar a 2.100 personas antes de fin de año. Empresas como Tecpetrol también están activamente vinculadas con escuelas técnicas para formar a los ingenieros y técnicos del futuro. Andrea Fernández, gerenta de relaciones con la comunidad de Tecpetrol, describe la situación actual como una verdadera «batalla para atraer talento».
Infraestructura y precios: las claves para no frenar el motor
Se requiere la finalización de oleoductos con capacidad de 550.000 barriles diarios y la puesta en marcha de plantas de licuefacción para exportar Gas Natural Licuado (GNL) entre 2026 y 2027.
Además, el desarrollo depende de factores externos como los precios internacionales del crudo y la disponibilidad de financiamiento para obras viales y servicios básicos en localidades como Añelo. El intendente de Añelo, de hecho, ha pedido públicamente que los trabajadores no se muden con sus familias debido a que los servicios públicos están saturados por el rápido crecimiento poblacional.

En conclusión, Vaca Muerta se posiciona como la gran esperanza blanca de la economía argentina, capaz de proveer los dólares necesarios para estabilizar la macroeconomía y pagar deudas internacionales. No obstante, el gran desafío político y social será lograr que este dinamismo trascienda las fronteras de Neuquén y se convierta en un motor de empleo formal y digno para el resto de los sectores productivos que hoy luchan por su supervivencia

Equipo editorial de Acero y Roca. Información técnica, veraz y actualizada sobre el sector minero e industrial de Argentina y el mundo.