INVESTIGACIÓN
Mientras los reflectores mediáticos apuntan a las grandes inversiones y planes de expansión de Barrick, Vicuña, Los Azules o El Pachón, se revela una realidad patrimonial desconocida para la opinión pública. El mayor tenedor individual de derechos mineros en la provincia concentra estructuras geológicas, con la premisa de la transición energética, sin inversiones a la vista.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Fortescue Metals Group controla el 10,18% de la superficie metalífera de San Juan con 127.976,75 hectáreas, superando las 78.761 ha de Barrick Gold. La masa crítica proviene de Argentina Minera S.A. (AMSA), fundada en 2003 por los geólogos Ricardo Martínez y Patricio Jones. En 2018, el gigante de Perth compró el 100% de AMSA; Martínez lideró la transición técnica hasta diciembre de 2020 y desde 2021 la gestión es 100% australiana. Hoy Controla 10 áreas y prospectos, sumando al paquete de las sagas de AMSA (Dorita, Florencia, Daniela, Julia, Susana y Los Bagres). Con activos en Calingasta y el enclave Julia 1 / Nacimiento en Iglesia, opera como un landbank defensivo que fuerza a futuros desarrolladores de cobre a negociar con el grupo.
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Los reflectores mediáticos y las discusiones políticas suelen posarse sobre los nombres tradicionales de la megaminería global. Barrick Gold con Veladero o los megaproyectos cupríferos en desarrollo como Vicuña (Lundin/BHP), Los Azules (McEwen) o El Pachón (Glencore). Sin embargo, el mayor tenedor individual de derechos mineros en la provincia no es ninguna de las operadoras históricas, sino un titán transnacional australiano que domina el subsuelo sanjuanino: Fortescue Metals Group fundado por el magnate Andrew Forrest cuyo nexo institucional y presidente para Latinoamérica es el ex-Pumas Agustín Pichot.
A través de la razón social Argentina Minera S.A. (AMSA) y de sus inscripciones corporativas directas, el gigante con sede en Perth (Australia) opera Fortescue. Controla bajo su órbita un bloque consolidado de 127.976,75 hectáreas, lo que representa por sí solo el 10,18% de todo el registro provincial de minería metalífera. Para tomar dimensión de su escala, la huella territorial de Fortescue supera holgadamente el enclave de Barrick Gold (78.761 ha) y quintuplica la superficie sumada de proyectos cordilleranos de primera línea.

El perfil de bajo impacto mediático de Fortescue en San Juan responde a una estrategia deliberada. Mientras a nivel nacional la corporación acaparó portadas con anuncios de alto perfil vinculados a energías renovables e hidrógeno verde en la Patagonia (Proyecto Pampas en Río Negro), en la cordillera sanjuanina optó por consolidar una posición de dominio sobre los minerales críticos (cobre, oro y plata) sin grandilocuentes anuncios de prensa, pero sobre todo, sin un solo anuncio de inversión a ocho años de su arribo en la provincia.
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A diferencia de las empresas con minas en operación, Fortescue no mueve flotas de camiones ni procesa mineral de manera masiva en la provincia. Actúa como el tenedor del principal landbank de San Juan, blindando las estructuras geológicas del subsuelo para el futuro de la transición energética global.
Se trata del cuarto productor mundial de mineral de hierro y uno de los mayores conglomerados mineros de Australia, con una valuación bursátil que supera los 40.000 millones de dólares. El grupo diversificó su estrategia global hacia los minerales críticos necesarios para la transición energética, con el cobre a la cabeza, y la aceleración de proyectos de descarbonización e hidrógeno verde a través de su división Fortescue Energy.
La historia de AMSA: Martínez, Jones y el arribo del “titán” en 2018
La multinacional australiana terminó al frente del 10% del catastro provincial. Su arribo está vinculado a una firma con sello local: Argentina Minera S.A. (AMSA).
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La compañía fue fundada en el año 2003 por los geólogos Ricardo Martínez y Patricio Jones. Dos nombres centrales en la cartografía minera de la Argentina. Jones es reconocido por su rol pionero en el hallazgo de Bajo de la Alumbrera (Catamarca). Mientras que Martínez cuenta con una trayectoria en el sector público a fines de los años ´80 en la Dirección de Minería y el IPEEM, encabezó el equipo de campo de Minera Argentina Gold S.A. que descubrió el yacimiento Veladero (1999) y regentó Depromin S.A. (Grupo Lundin), liderando los descubrimientos tempranos en Josemaría y Vicuña.

Bajo la conducción de Martínez y Jones, AMSA desplegó durante quince años una estrategia de prospección y solicitud de derechos mineros. La firma concentró sus recursos en empaquetar concesiones en franjas cordilleranas de alto potencial geológico, generando una cartera de proyectos listos para la asociación o venta a grandes capitales internacionales.
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En 2018 Fortescue Metals Group adquirió el 100% del paquete accionario de Argentina Minera S.A., absorbiendo la totalidad de su patrimonio catastral. Tras la transacción, Ricardo Martínez asumió el rol de Gerente de Exploraciones y Operaciones de la filial local (Argentina Fortescue SAU). Lideró la transición técnica y la conformación del equipo geológico hasta diciembre de 2020. Desde enero de 2021, la estructura de AMSA pasó a ser gestionada de manera directa por la línea corporativa de Fortescue. Desde aquel momento, la transnacional no ha registrado erogaciones de capital (Capex) ni campañas de perforación diamantina de envergadura en sus 127.976 hectáreas, manteniendo sus activos en una fase de conservación.
La arquitectura del imperio
El relevamiento del padrón oficial explicita que el entramado de propiedades en Calingasta e Iglesia fue articulado bajo un modelo híbrido. La masa crítica de concesiones privadas heredadas de AMSA se combinó con adjudicaciones de reservas estatales licitadas por el IPEEM (Instituto Provincial de Exploraciones y Explotaciones Mineras).
Todas las propiedades están categorizadas bajo la tipología de Diseminado (cobre – oro – plata). Ostentan la figura de concesiones definitivas y manifestaciones de descubrimiento en el 99,95% de su superficie, garantizando un dominio legal de largo plazo.
1. El frente Calingastino: el blindaje de las sagas
- Saga Dorita (1 a 22): Es una de las alineaciones continuas más extensas del departamento Calingasta. Sus más de 20 expedientes (Dorita 1, 3, 7, 16, 20, etc.) sellan el paso sobre el corredor cordillerano. Foretescue mantiene el control de activos privados Los Bagres y Susana. Conforma un bloque consolidado en el cinturón de cobre-oro.

- Saga Florencia (1 a 12): Bloque paralelo de expedientes de 1.400 a 1.600 hectáreas cada uno, diseñado para capturar la continuidad de pórfidos de cobre.

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- Saga Daniela (1 a 18): Completa el cerrojo dominial en el sudoeste provincial.

Saga Julia (Julia 1): Dentro del paquete Julia (1 a 10), mientras los bloques 2 al 10 se ubican en suelo calingastino, la concesión Julia 1 cruza el límite interdepartamental e ingresa formalmente en Iglesia. Este expediente sitúa la titularidad de Fortescue en la misma franja de influencia donde operan Veladero y el distrito Vicuña.

El prospecto Nacimiento: Proyecto enfocado en objetivos de metales base y preciosos en el norte provincial, alimentado por la continuidad de los derechos mineros que conectan el límite departamental.
El registro a nombre propio corporativo (Fortescue Metals)
Un aspecto técnico singular del Catastro Minero Digital es que, junto con el gigante patrimonial de AMSA, figura una entrada específica inscrita a nombre directo de Fortescue Metals. Esta casilla asigna a la casa matriz 150.001 metros cuadrados (15,00 hectáreas), que representan el 0,01% del padrón. Si bien es una escala menor comparada con las 127.961 hectáreas de AMSA, su existencia responde al esquema operativo corporativo:
- Argentina Fortescue S.A.U.: La filial unipersonal constituida para el manejo administrativo, contratos y logística de exploración.
- Argentina Mining S.A. (AMINSA): Firma local con la que Fortescue estructuró el joint-venture «Argentina Fortescue – AMINSA», mecanismo con el cual operó campamentos y perforaciones en la cordillera calingastina.

Giro global y repliegue nacional: las joyitas codiciadas
En noviembre de 2021, la firma estuvo en las portadas de medios de comunicación del país prometiendo USD 8.400 millones para un megaproyecto de hidrógeno verde en Río Negro (Proyecto Pampas). A cinco años del anuncio, la iniciativa fue retirada del listado de inversiones activas de la corporación en Argentina, limitanto sus operaciones en el país a tareas de conservación y prospección mínima.
Esta inactividad tuvo su costo directo en la cordillera sanjuanina. Al no registrar campañas de perforación profunda, el Instituto Provincial de Exploraciones y Explotaciones Mineras (IPEEM) ejecutó la caducidad contractual y recuperó 12.249 hectáreas clave que la firma operaba bajo opción en Calingasta:
- Rincones de Araya: 9.001,13 ha.
- Calderón – Calderoncito: 3.248,31 ha.

La pulseada por las reservas rescatadas
En el llamado a licitación pública abierto entre marzo y junio de 2026, el IPEEM reincorporó estas reservas al circuito de oferta pública. Tras la apertura del Sobre Nº 2 a finales de julio de 2026, Rincones de Araya se consolidó como el activo más codiciado de la convocatoria, atrayendo la propuesta formal de Compañía Minera Aguilar San Juan (junto a firmas como Pampa Exploración S.A. y Minera del Carmen S.A.), cuyo dictamen técnico y financiero se encuentra en evaluación final por las autoridades provinciales.
Concentración vs. desarrollo
El Código de Minería de la Nación fija el principio del dominio útil: el Estado concede la propiedad del subsuelo a los particulares con el fin de que sea explorado y explotado, generando riqueza y empleo local. La empresa opera en un marco de estricta legalidad formal bajo la Ley N.º 1.919. Para evitar la caducidad y el desamparo de las concesiones, Fortescue recurre al cumplimiento administrativo de dos obligaciones centrales:
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- Pago de Canon Minero (Arts. 213, 214 y 215): Mantiene al día el canon por pertenencia para resguardar la titularidad por tiempo ilimitado (Art. 8).
- Plan de Inversiones Mínimas (Art. 217): Radica formalmente las declaraciones juradas de estimación de capital a tres años. Como la norma reconoce como «inversión» los gastos en mensuras, estudios ambientales y exploración básica superficial, la firma cumple la norma sin necesidad de perforar ni extraer mineral, neutralizando así la caducidad por inactividad que fija el Artículo 225.

La concentración del 10,18% de toda la superficie de exploración y explotación de una provincia minera se contrapone con este principio, la tenencia territorial muta en un activo de posicionamiento geopolítico. Al controlar franjas contiguas en el corazón de la faja de pórfidos de cobre de clase mundial, Fortescue no solo asegura sus propias reservas para el futuro, sino que impone una barrera de entrada sobre el territorio: cualquier competidor internacional que pretenda ingresar o expandir operaciones sobre esos mismos corredores geológicos en Calingasta debe inexorablemente negociar con el gigante australiano.

Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. Desde San Juan, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.