El Reporte de Sostenibilidad 2025 muestra una participación femenina muy distinta según el tipo de vínculo y función. Silvana Fontivero advierte que medir la inclusión exige mirar también dónde trabajan las mujeres y qué posibilidades tienen de crecer.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
En Vicuña Argentina, las mujeres representan el 26% de la dotación directa, pero entre contratistas son alrededor del 8%. Silvana Fontivero pide no extrapolar una empresa a todo el sector y propone analizar puestos, contratistas, barreras de ingreso y posibilidades reales de desarrollo.
La cifra cambia sustancialmente según dónde se mire. En Vicuña Argentina, 97 de los 380 trabajadores directos informados al cierre de 2025 eran mujeres, es decir un 26%. Entre las empresas contratistas que prestaron servicios en Argentina, en cambio, el reporte contabilizó 209 mujeres sobre 2.576 trabajadores, alrededor del 8%.
La diferencia abre una pregunta que excede el número general: ¿las mujeres están ingresando de la misma manera a todos los espacios de la actividad? Para Silvana Fontivero, presidenta de la Red de Mujeres Mineras Latinoamericanas, el dato “merece ser mirado con atención, pero también con cautela”, porque “estamos hablando de una empresa y de una fotografía determinada de su estructura laboral”. “No sería correcto tomar ese dato, por sí solo, como una representación de toda la minería”, remarcó a ACERO Y ROCA.
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La brecha cambia según el lugar que ocupan las mujeres
En la estructura general de Vicuña Corp., las mujeres ocuparon el 23% de los cargos de directores y directores senior, el 29% de gerencias y superintendencias, el 13% de jefaturas y supervisión y el 40% de otros puestos administrativos, técnicos y de asistencia. Entre los operarios, sin embargo, fueron apenas 5 de 83, o sea el 6%.
El propio reporte permite observar que contar mujeres no alcanza para entender cómo se distribuye su participación. Para Fontivero, allí aparece la discusión central. “¿En qué lugares de la estructura minera están hoy las mujeres y en cuáles todavía falta incorporarlas?”, planteó.

“Cuando hablamos de incorporación de mujeres a la minería, no alcanza solamente con contar cuántas trabajan. También tenemos que mirar dónde están, qué puestos ocupan y qué posibilidades tienen de construir una trayectoria dentro de la actividad”.
El patrón de Vicuña no puede trasladarse automáticamente a todas las empresas, pero sí permite formular preguntas sobre áreas donde la participación femenina sigue siendo menor, particularmente en tareas operativas y en determinadas estructuras contratistas.
El 12,7% nacional muestra que la discusión excede a una empresa

La última estadística oficial utilizada por Fontivero refuerza la necesidad de ampliar el análisis. En enero de 2025, 4.991 mujeres trabajaban en la minería argentina, equivalentes al 12,7% del empleo sectorial total. El mismo informe muestra diferencias internas: en producción de litio, las mujeres representaban el 19,5% del empleo del rubro; en exploración y financiación de litio, el 22,6%; mientras que en servicios y actividades relacionadas con minería alcanzaban el 10,2%.
“Hay mujeres que ya están trabajando en minería y muchas otras que todavía no han logrado ingresar. Esa realidad no es uniforme entre empresas, proyectos, actividades o territorios”, sostuvo Fontivero. Por eso, insiste en evitar conclusiones generales basadas únicamente en una compañía: “Desde la Red no buscamos señalar a una empresa en particular. Buscamos que estos datos sirvan para abrir una conversación más amplia sobre una realidad de la minería que todavía tenemos que transformar”.
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Contratistas: el dato que obliga a mirar más allá de la operadora
El contraste entre el 26% directo de Vicuña Argentina y el 8% entre contratistas incorpora otra dimensión: buena parte del empleo que rodea a un gran proyecto no depende directamente de la operadora. El reporte contabilizó 2.576 personas dentro de contratistas en Argentina: 2.367 hombres y 209 mujeres.
Para Fontivero, esa diferencia refuerza la necesidad de generar información más detallada. “Necesitamos datos concretos: saber cuántas mujeres hay, pero también dónde están, qué puestos ocupan, qué ocurre con las contratistas, cuáles son las barreras de ingreso y qué posibilidades reales existen de crecimiento laboral”.
Eso desplaza parte del análisis hacia toda la cadena de valor. Una política de incorporación puede modificar la estructura directa de una compañía, pero la participación total también dependerá de las empresas proveedoras y contratistas que concentran miles de puestos alrededor de los proyectos.
Del ingreso a la permanencia y el desarrollo

“El desafío no es solamente aumentar un porcentaje. Es generar condiciones para que más mujeres puedan ingresar, permanecer, desarrollarse y ocupar distintos espacios dentro de la industria”, afirmó.
En ese sentido, los Lineamientos para la Gestión Social de la Minería Argentina incluyen entre sus principios la incorporación de la perspectiva de género en las políticas sectoriales y plantean considerar los impactos diferenciales sobre mujeres y diversidades en la gestión social de los proyectos.
Fontivero suma a esa discusión la dimensión territorial. “Una empresa que desarrolla una actividad minera en un territorio necesita construir vínculos con su comunidad, escucharla y generar oportunidades de desarrollo. Y las mujeres somos parte de ese territorio”. Su planteo conecta empleo y licencia social sin reducir la discusión a una cuota estadística: “Incorporar mujeres a la minería, en sus distintos niveles y áreas, también significa incorporar capacidades, miradas y participación del propio territorio a la actividad productiva”.
El próximo paso, entonces, será disponer de información cada vez más precisa. Saber cuántas mujeres ingresan es importante; conocer en qué puestos permanecen, cuánto avanzan, qué sucede en las contratistas y dónde siguen concentrándose las barreras será lo que permita medir si la participación femenina realmente se amplía dentro de la minería que viene.
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Periodista y licenciada en Comunicación Social, especializada en Comunicación Política y Medios Digitales. Se desempeña, desde hace más de 8 años, en periodismo, comunicación digital y gestión de redes sociales. Actualmente forma parte de Acero y Roca, medio especializado en la actualidad minera. Su trayectoria combina el trabajo periodístico con la comunicación estratégica y la creación de contenidos.