Vicuña y la brecha femenina: dónde están las mujeres dentro de la minería

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El Reporte de Sostenibilidad 2025 muestra una participación femenina muy distinta según el tipo de vínculo y función. Silvana Fontivero advierte que medir la inclusión exige mirar también dónde trabajan las mujeres y qué posibilidades tienen de crecer.

Vicuña y la brecha femenina: dónde están las mujeres dentro de la minería
La participación femenina en minería cambia según el nivel de responsabilidad y el tipo de tarea. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

La cifra cambia sustancialmente según dónde se mire. En Vicuña Argentina, 97 de los 380 trabajadores directos informados al cierre de 2025 eran mujeres, es decir un 26%. Entre las empresas contratistas que prestaron servicios en Argentina, en cambio, el reporte contabilizó 209 mujeres sobre 2.576 trabajadores, alrededor del 8%.

La diferencia abre una pregunta que excede el número general: ¿las mujeres están ingresando de la misma manera a todos los espacios de la actividad? Para Silvana Fontivero, presidenta de la Red de Mujeres Mineras Latinoamericanas, el dato “merece ser mirado con atención, pero también con cautela”, porque “estamos hablando de una empresa y de una fotografía determinada de su estructura laboral”. “No sería correcto tomar ese dato, por sí solo, como una representación de toda la minería”, remarcó a ACERO Y ROCA.

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La brecha cambia según el lugar que ocupan las mujeres

El propio reporte permite observar que contar mujeres no alcanza para entender cómo se distribuye su participación. Para Fontivero, allí aparece la discusión central. “¿En qué lugares de la estructura minera están hoy las mujeres y en cuáles todavía falta incorporarlas?”, planteó.

“Cuando hablamos de incorporación de mujeres a la minería, no alcanza solamente con contar cuántas trabajan. También tenemos que mirar dónde están, qué puestos ocupan y qué posibilidades tienen de construir una trayectoria dentro de la actividad”.

El patrón de Vicuña no puede trasladarse automáticamente a todas las empresas, pero sí permite formular preguntas sobre áreas donde la participación femenina sigue siendo menor, particularmente en tareas operativas y en determinadas estructuras contratistas.

El 12,7% nacional muestra que la discusión excede a una empresa

Grupo de mujeres profesionales desarrolla tareas técnicas y de campo en una operación minera cordillerana, con equipos de exploración y documentación geológica.
La participación de las mujeres en la minería argentina varía entre proyectos, actividades y funciones, por lo que el análisis requiere observar cada segmento del empleo. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

“Hay mujeres que ya están trabajando en minería y muchas otras que todavía no han logrado ingresar. Esa realidad no es uniforme entre empresas, proyectos, actividades o territorios”, sostuvo Fontivero. Por eso, insiste en evitar conclusiones generales basadas únicamente en una compañía: “Desde la Red no buscamos señalar a una empresa en particular. Buscamos que estos datos sirvan para abrir una conversación más amplia sobre una realidad de la minería que todavía tenemos que transformar”.

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Contratistas: el dato que obliga a mirar más allá de la operadora

Para Fontivero, esa diferencia refuerza la necesidad de generar información más detallada. “Necesitamos datos concretos: saber cuántas mujeres hay, pero también dónde están, qué puestos ocupan, qué ocurre con las contratistas, cuáles son las barreras de ingreso y qué posibilidades reales existen de crecimiento laboral”.

Eso desplaza parte del análisis hacia toda la cadena de valor. Una política de incorporación puede modificar la estructura directa de una compañía, pero la participación total también dependerá de las empresas proveedoras y contratistas que concentran miles de puestos alrededor de los proyectos.

Del ingreso a la permanencia y el desarrollo

Trabajadores y trabajadoras realizan tareas de mantenimiento mecánico en un taller de servicios dentro de una operación minera de alta montaña.
La menor participación femenina entre contratistas amplía el desafío hacia toda la cadena de proveedores y servicios. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

“El desafío no es solamente aumentar un porcentaje. Es generar condiciones para que más mujeres puedan ingresar, permanecer, desarrollarse y ocupar distintos espacios dentro de la industria”, afirmó.

En ese sentido, los Lineamientos para la Gestión Social de la Minería Argentina incluyen entre sus principios la incorporación de la perspectiva de género en las políticas sectoriales y plantean considerar los impactos diferenciales sobre mujeres y diversidades en la gestión social de los proyectos.

Fontivero suma a esa discusión la dimensión territorial. “Una empresa que desarrolla una actividad minera en un territorio necesita construir vínculos con su comunidad, escucharla y generar oportunidades de desarrollo. Y las mujeres somos parte de ese territorio”. Su planteo conecta empleo y licencia social sin reducir la discusión a una cuota estadística: “Incorporar mujeres a la minería, en sus distintos niveles y áreas, también significa incorporar capacidades, miradas y participación del propio territorio a la actividad productiva”.

El próximo paso, entonces, será disponer de información cada vez más precisa. Saber cuántas mujeres ingresan es importante; conocer en qué puestos permanecen, cuánto avanzan, qué sucede en las contratistas y dónde siguen concentrándose las barreras será lo que permita medir si la participación femenina realmente se amplía dentro de la minería que viene.

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