El crecimiento de los proyectos elevará la circulación de cargas, insumos y personal. Transporte trabaja sobre movilidad y seguridad vial mientras la Provincia proyecta intervenciones en rutas y analiza alternativas como el multimodalismo.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El aumento de la actividad minera plantea nuevas exigencias para el transporte de San Juan. La planificación contempla la circulación por rutas públicas, los controles sobre las cargas y la coordinación entre organismos, mientras aparecen en agenda herramientas como tecnología, simplificación documental y multimodalismo.
El desafío de absorber más tránsito sin afectar al ciudadano
Más movimiento de cargas, insumos y trabajadores supone una mayor utilización de corredores que también forman parte de los desplazamientos cotidianos de la población. Frente a ese escenario, el secretario de Tránsito y Transporte de San Juan, Marcelo Molina, aseguró que ya existen intervenciones previstas sobre parte de la red vial. “Se está preparando la infraestructura sabiendo el incremento, por eso el gobernador de la provincia ha anunciado los arreglos de la Ruta 40 norte, la Ruta 40 sur, y se está trabajando sobre algunas otras rutas”, afirmó.
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Las obras no pertenecen al ámbito de la Secretaría de Tránsito y Transporte. El área participa desde las competencias vinculadas con la circulación y busca establecer condiciones que permitan compatibilizar el transporte de cargas con los desplazamientos habituales. “Nosotros desde la Secretaría de Transporte, en lo que hace a la movilidad y seguridad vial, hacemos nuestros aportes de los lugares de circulación y cómo debería tratarse el proceso de carga para que no afecte al ciudadano común”, explicó Molina.
El costo logístico aparece como otro componente de esa planificación. Las demoras y las condiciones de la infraestructura tienen incidencia sobre una actividad en la que los tiempos de traslado forman parte de la ecuación económica.
Molina detalló que:

“Al transporte de carga se le debe facilitar todos los elementos para que el costo en tiempo, digo, el tiempo es plata, y la infraestructura sea la adecuada para evitar roturas y que ese costo no se traslade al flete”.
Dos escenarios para el transporte hacia los proyectos
Los proyectos ubicados en zonas cordilleranas presentan condiciones de acceso diferentes a las que rigen en la red vial general. Molina distinguió dos ámbitos con responsabilidades y exigencias propias. “Una cosa es los límites o puertas adentro de los proyectos, y lo otro es lo público”, explicó.
Dentro de los emprendimientos, las empresas establecen sus condiciones para el movimiento de vehículos y personal. Según el funcionario, esos requerimientos incluso pueden superar los exigidos para circular fuera de las áreas operativas. “De puertas adentro son procesos privados. Ellos trabajan y ponen sus elementos de exigencia, que a veces son mayores a los que el ciudadano común o la persona común necesita para circular por el resto”, sostuvo.
La situación cambia sobre las vías públicas, donde la circulación queda alcanzada por la normativa general. “En la parte pública nosotros debemos garantizar que las leyes dictadas, tanto la ley de tránsito, que es la ley madre con la cual nosotros cada vez que salimos a la calle circulamos, se cumpla y se mantengan los requisitos establecidos por ella”, indicó Molina.
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Registro, pesos y cargas peligrosas
El aumento de la logística minera también requiere conocer qué vehículos participan de esa actividad. Molina señaló que «la Secretaría avanzó con un registro destinado a identificar el transporte de carga, para saber cuál es el transporte de carga que se hace»
El control de pesos máximos queda fuera de la competencia directa de Tránsito y Transporte. Según explicó, esa fiscalización corresponde a los organismos responsables de las rutas, debido al efecto que el exceso de carga puede provocar sobre la infraestructura. “El exceso de peso lo que radica es una rotura de la infraestructura, entonces no sería el expertise de la Secretaría de Tránsito y Transporte. En ese sentido serían los procesos de Vialidad, tanto provinciales como nacionales”, afirmó.
En el caso de sustancias e insumos que requieren condiciones especiales, Molina señaló que «existe regulación específica para cargas peligrosas en el que se incluyen todos los controles contemplados por la legislación nacional de tránsito a la que adhirió la provincia».

Multimodalismo, tecnología y simplificación documental
La planificación no se concentra únicamente en las rutas. El crecimiento previsto de la demanda llevó la discusión hacia herramientas que abarcan distintas dimensiones del sistema logístico. “Se está trabajando porque es una demanda que va a ir creciendo, pero a diferencia de otros momentos el tema sí está en agenda del Gobernador y de todos los sectores, y de cada una de las personas que van a estar involucrados”, sostuvo Molina.
El funcionario consideró que el proceso tendrá que adaptarse a los problemas que aparezcan a medida que aumente la actividad. “Como son sistemas dinámicos, irán apareciendo los inconvenientes y se irán solucionando con la retroalimentación propia del sistema”, señaló.
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En ese escenario, Molina incorporó alternativas que hasta ahora tenían menor presencia en la discusión sobre transporte. “Uno de los elementos básicos para ver cómo descomprimimos es el multimodalismo, que era algo que en algún otro momento tal vez ni se hablaba, las formas de financiamiento también, los elementos de control, la incorporación de tecnología, la simplificación documental”, enumeró.
El crecimiento previsto de la demanda obligará a ajustar la planificación a medida que aumente la circulación vinculada con la minería. En ese escenario, el multimodalismo, la tecnología, los controles y la simplificación documental quedan incorporados a una agenda de transporte que deberá evolucionar junto con la actividad.

Periodista especializada en minería, ambiente y agenda social. Forma parte de Acero y Roca -Magazine Minero, donde cubre la actualidad del sector con foco en sostenibilidad, seguridad, innovación y gestión de recursos humanos. Su trabajo analiza la relación entre minería y desarrollo local, con atención en el impacto en las comunidades y la gestión de recursos naturales. También aborda el avance de la inclusión en la industria, siguiendo iniciativas vinculadas al rol de la mujer y espacios sindicales emergentes.