El geólogo Julián Maidana explicó cómo se obtienen las muestras del subsuelo mediante dos técnicas utilizadas en la exploración minera. Una recupera cilindros continuos de roca; la otra, fragmentos triturados que se separan por intervalos para su análisis químico. La conservación del material y la preparación de las muestras permiten entender qué información aporta cada sistema.
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LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La perforación diamantina y el aire reverso permiten estudiar las rocas que se encuentran bajo la superficie, pero generan muestras diferentes. La primera recupera cilindros continuos que conservan la estructura de la roca; la segunda extrae fragmentos y polvo que se clasifican por intervalos y se preparan para el análisis químico. La elección del método depende del objetivo técnico de la perforación y de la información que necesita obtener el equipo geológico.
Una vez que los estudios de superficie y las mediciones geofísicas permiten identificar un sector de interés, la exploración minera necesita comprobar qué existe debajo del terreno. Para hacerlo, los equipos recurren a perforaciones que extraen material desde distintas profundidades y permiten contrastar las interpretaciones geológicas con muestras concretas.
El geólogo Julián Maidana describió dos de los sistemas utilizados durante esa etapa: la perforación diamantina y el aire reverso. Aunque ambos permiten recuperar material para estudiar las rocas y analizar su composición, el procedimiento cambia desde el momento en que la herramienta entra en contacto con el subsuelo.
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La perforación diamantina recupera un cilindro continuo de roca
La perforación diamantina utiliza una corona con diamantes industriales para cortar la roca y recuperar una pieza cilíndrica denominada testigo o núcleo. A diferencia de un material triturado, ese cilindro conserva la continuidad física de la roca extraída y permite observar sus características a lo largo del tramo perforado.

La división permite destinar una porción al análisis y preservar otra como referencia. El material almacenado puede volver a examinarse si se necesita revisar una interpretación geológica o contrastar resultados posteriores, sin depender exclusivamente de los registros escritos y de los valores químicos obtenidos.
El testigo también permite reconocer características físicas de la roca que se perderían al triturarla, como la disposición de sus estructuras y la presencia de fracturas. Por eso, la muestra no representa únicamente una fuente de material para el laboratorio. También constituye un registro físico del subsuelo atravesado por la perforación.
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El aire reverso obtiene muestras trituradas por intervalos
El sistema de aire reverso, conocido por la sigla RC, trabaja de otra manera. En lugar de recuperar un cilindro continuo, una herramienta de perforación fragmenta la roca y utiliza aire comprimido para transportar el material hacia la superficie a través de un sistema de circulación inversa.
El material extraído se recoge en intervalos definidos, habitualmente de un metro en el procedimiento que describió Maidana. “Con el aire reverso se obtiene una muestra representativa de cada metro perforado. Ese material después se cuartea y una parte se envía al laboratorio para el análisis químico”, explicó.

La preparación de la muestra es una etapa clave. Según detalló el geólogo, el material triturado se homogeniza y se reduce mediante un procedimiento conocido como cuarteo, que permite separar una porción para el análisis. De esa manera, el laboratorio recibe una cantidad menor de material que representa el intervalo de perforación correspondiente.
El objetivo es mantener la relación entre cada muestra y la profundidad de la que proviene. Sin esa identificación por tramos, los resultados químicos perderían parte de su utilidad para reconstruir cómo varía la composición de las rocas a medida que avanza el pozo.
Dos métodos, distintas formas de interpretar el subsuelo
La diferencia principal entre ambos sistemas está en el tipo de material que entregan. La diamantina conserva un testigo continuo; el aire reverso produce fragmentos triturados que se separan y preparan para su análisis. Los dos pueden aportar información geoquímica, pero no ofrecen el mismo registro físico de la roca.
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Maidana remarcó que la perforación cumple una función decisiva dentro de la exploración porque permite contrastar una interpretación previa con evidencia directa. “La única forma de saber si hay o no hay es hacer una perforación”, sostuvo al explicar por qué los estudios previos no reemplazan la comprobación en el subsuelo.

La selección del sistema debe responder a la información que se busca obtener y a las condiciones técnicas del trabajo. No alcanza con considerar únicamente la posibilidad de recuperar una muestra para el laboratorio. También importa qué características de la roca necesita observar el equipo y cómo incorporará esos datos al modelo geológico.
En ese sentido, Maidana resumió el criterio que orienta la decisión de perforar: “Nadie va a meter un pozo porque sí. Cuando se perfora es porque ya hay una interpretación geológica que indica que vale la pena comprobar esa hipótesis”. La frase también permite distinguir dos etapas del trabajo. Primero se construye una explicación posible sobre lo que existe bajo la superficie; después, la perforación aporta material para ponerla a prueba.
La muestra es el comienzo del análisis, no el resultado final
Ninguno de los dos métodos confirma por sí solo la existencia de un yacimiento económicamente explotable. Las muestras deben analizarse e interpretarse junto con la información geológica disponible, porque encontrar determinados elementos en una roca no demuestra automáticamente que exista una concentración mineral de interés económico.

El valor de la perforación está en la calidad y la trazabilidad de la información que produce. Identificar correctamente cada intervalo, conservar los testigos cuando corresponde y preparar las muestras para el laboratorio son pasos necesarios para que los resultados puedan compararse y revisarse.
La diferencia entre diamantina y aire reverso, por lo tanto, no se reduce a dos máquinas o herramientas distintas. Cada sistema genera un tipo de evidencia y condiciona qué aspectos del subsuelo pueden examinarse directamente. La interpretación final depende de integrar esa evidencia con los análisis y el conocimiento geológico, sin confundir una señal mineral con la demostración de un depósito aprovechable.

Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. A cargo de notas de análisis e investigación, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.