Tras el bloqueo Riojano, el tráfico de megaproyecto de cobre circula íntegramente por tierras sanjuaninas. Por ello, vecinos de la localidad iglesiana se quejaron de grietas en casas de adobe por el tránsito pesado. En una reunión con la empresa, pidieron una traza alternativa que no atraviese el pueblo.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El fallo de la Justicia de La Rioja que suspendió el paso de Vicuña por la ruta 506 redirigió todo el tránsito del proyecto hacia el Corredor Norte, que atraviesa el pueblo de Angualasto. Vecinos denuncian grietas en sus viviendas de adobe (algunas de más de 100 años) por las vibraciones de camiones y colectivos que circulan a alta velocidad. En una reunión con la empresa el 20 de abril, la comunidad pidió reducir la velocidad, instalar sensores y priorizar una traza alternativa por Pismanta y Tudcum. Vicuña se comprometió a dejar una persona fija en el pueblo y a una nueva reunión el jueves 30 de abril.
El desvío por el Corredor Norte: un problema que se volvió permanente
Tal y como expuso ACERO Y ROCA en una edición pasada sobre la preocupación en las comunidades locales por el tránsito pesado en las comunidades cercanas a la ruta habilitada, luego del fallo judicial de La Rioja. Hoy habitantes de Angualasto, ese pueblo pequeño del departamento Iglesia, expresa como cambió su estilo de vida tranquilo. Desde hace meses, antes incluso del fallo de la jueza Decker, el tránsito pesado ya era una molestia para algunos los vecinos. Empresas como Zlato, que trabajan en la construcción del Corredor Norte, venían utilizando la calle principal para el movimiento de maquinaria y camiones. Y los locadores notaban el impacto que esto podría generar en las viviendas con adobe o tapiales que tienen más de 100 años en el lugar.
Cuando la Justicia de La Rioja ordenó suspender el paso de Vicuña por la ruta 506, la empresa volcó toda su logística hacia el Corredor Norte. Lo que era un problema intermitente se volvió permanente por estas horas. Camiones de gran porte, colectivos de traslado de personal y camionetas comenzaron a circular. Y la preocupación aumentó.
Viviendas centenarias en riesgo: el testimonio de Dora Vedia

Dora Vedia es vecina de Angualasto y referente de la Comunidad Diaguita de la zona. Participó de la reunión que la empresa Vicuña convocó el domingo 20 de abril en la delegación municipal. Su testimonio es directo y concreto.
“Las casas se están agrietando. Hay casas que tienen 120 años, son de tapia o adobe, y están justo en el centro. Pasan camiones de gran porte con maquinaria. Esto no pasa desde hace cuatro días. Viene desde junio del año pasado, con Zlato, con todos los que trabajan en el camino”, explicó Vedia a Acero y Roca.
El problema no es nuevo, pero se agravó con el aumento del tránsito. Las viviendas de adobe son particularmente vulnerables a las vibraciones. En Angualasto, muchas familias viven en construcciones que superan el siglo de antigüedad, con valor patrimonial e histórico.
“Yo les expliqué a la gente de Vicuña, parece que creen que de Gendarmería para arriba no hay comunidad, porque vienen rápido. Hay veces que estoy en alguna casa, hay gente con niños, gente que necesita silencio. Los camiones pasan a las 10, 11, 12 de la noche o a las 6 de la mañana. Es mucha vibración, mucho ruido. Este ha sido un pueblo muy tranquilo. Nos está cambiando la vida muy feo”, agregó Vedia.

Los reclamos de la comunidad ante la falta de controles oficiales
Los vecinos pidieron bajar la velocidad de los camiones instalar sensores para medir las vibraciones y que la empresa ponga personal de control en el pueblo. También solicitaron que se acelere la construcción del bypass del Corredor Norte, que sacaría el tránsito del casco urbano.
Pero Vedia también señaló una responsabilidad del gobierno provincial, que se habló en la reunión: “Acá hay mucha responsabilidad del gobierno. No hubo gente de Vialidad, ni del municipio, ni de Minería en la reunión, solo vino la empresa. El gobierno dio la declaración de impacto ambiental de los dos últimos tramos del Corredor, los que van de Batidero hacia abajo, pero no de los dos primeros, que son los que afectan al pueblo. Tendrían que haber aprobado primero los que desvían el tránsito”, criticó.
Sobre el empleo local, Vedia precisó los números que se mencionaron en la reunión. “De Angualasto hay 13 personas trabajando en el proyecto. De todo el departamento Iglesia, sumando contratistas como Catewest (hotelería y gastronomía), Huarpe, Semisa (ya perdieron el contrato) y Vicuña (la operadora), son 159. De La Rioja son muchos más”, afirmó.
“Los vecinos estaban muy enojados”

María Sol Silva es empresaria de Rodeo, y asistió a la reunión como observadora. “Los vecinos no estaban muy contentos por el tema de las vibraciones. Las casas son de adobe y la zona es sísmica. Con las vibraciones de los vehículos de gran envergadura, el problema se multiplica”, explicó Silva a nuestro medio.
Según su relato, la empresa explicó que el uso del Corredor Norte fue una decisión forzada por el corte en La Rioja, y que la idea es retomar la ruta original cuando se solucione el conflicto judicial. Pero los vecinos no se conformaron con esa explicación. Entre los reclamos que surgieron, Silva destacó el de la basura: una combi o colectivo de una empresa contratista tiró desperdicios por la ventana, lo que generó indignación. Vicuña dijo que ya había llamado la atención a esa transportista.
También se habló de empleo local. La comunidad denunció que las contratistas están trayendo personal de afuera de Iglesia. Vicuña se comprometió a que, a partir del jueves, dejará una persona fija en Angualasto todas las mañanas para atender inquietudes.
La próxima reunión quedó pactada para el jueves 30 de abril, después de que la comunidad impusiera la fecha y la empresa aceptara.
El sistema de convoyes: una medida que genera dudas
Uno de los puntos que se abordaron en la reunión fue la implementación de un sistema de convoyes para organizar el tránsito. La propuesta de Vicuña consiste en juntar la mayor cantidad de vehículos en un punto específico (el kilómetro 13) y hacerlos pasar todos juntos, a 20 kilómetros por hora, en horarios determinados. (Video de Notiglesia)
María Sol Silva explicó cómo se planteó la medida. “Intentan juntar la mayor cantidad de vehículos para pasar de una sola vez a 20 km por hora por el pueblo. Van a aplicar convoyes que se juntan en el kilómetro 13 en ciertos horarios”, relató.
Víctor Grau y el debate sobre el modelo de desarrollo en Iglesia
Entre los asistentes a la reunión también estuvo Víctor Alberto Grau, presidente de la Asociación Iglesiana de Turismo, Industria y Comercio (AITurIC). En un comunicado que difundió tras el encuentro, Grau planteó que el problema no es el camino en sí, sino el modelo de desarrollo que hay detrás.

“Es inaceptable que por donde va a pasar una de las minas más grandes del mundo exista una comunidad con cerca del 90% de su población bajo la línea de pobreza.
Lo que está en juego no es solo un camino. Es un modelo. Durante más de 20 años, Iglesia ha sido un departamento minero que vio pasar miles de millones de dólares sin traducirse en desarrollo estructural para su gente. Eso no es desarrollo. Es extractivismo sin arraigo.”
Víctor Alberto Grau, presidente de la Asociación Iglesiana de Turismo, Industria y Comercio (AITurIC)
Y advirtió que, si no se corrige el rumbo, Angualasto terminará siendo otra “zona de sacrificio”, como ocurrió en otros lugares de Iglesia durante las últimas dos décadas.
Grau propuso una traza alternativa concreta que evita por completo atravesar Angualasto: Pismanta – garita de Veladero – Tudcum (zona “la alfalfa”) – Colangüil – mina. Esa ruta, dijo, ya es parcialmente operativa, no atraviesa núcleos urbanos y reduce el impacto social a casi cero.
“El principal obstáculo no es técnico. Es burocrático y de decisión política” (…) “Angualasto no está diciendo ‘no’”, cierra el comunicado de Grau. “Está diciendo algo mucho más importante: ‘así sí, así no’. Y esa diferencia define el futuro.”
¿Y ahora qué sigue?
Acero y Roca consultó a Vicuña si tenía previsto emitir un comunicado oficial sobre la reunión de Angualasto o sobre las denuncias de los vecinos. Hasta el cierre de esta edición, la empresa no difundió ninguna declaración al respecto. En el encuentro, sus representantes se comprometieron a trabajar en los pedidos de la comunidad y por pedido de los vecinos que insistieron en fijar una fecha concreta, en volver a reunirse el 30 de abril.
Una viandita viajera»: la oportunidad detrás del conflicto
Lo que está ocurriendo en Angualasto es el espejo de una contradicción más profunda. El fallo de La Rioja que suspendió el paso por Guandacol redirigió el tránsito hacia un pueblo que ya venía soportando el impacto de la construcción del Corredor Norte.
Las casas de adobe se agrietan, afirman los vecinos. Los camiones pasan a cualquier hora, agregan. Y la comunidad, que no se opone a la minería, sino que exige algo básico: que el desarrollo que pasa por su puerta también deje algo adentro. Es más alguien de la comunidad planteó que les permitan a los camiones pararse un rato en Angualasto, así les pueden vender aunque sea «una viandita viajera» a los trabajadores. ¿Podrán todas las partes involucradas aprovechar la situación para encontrar una salida que le convenga a todos?

Periodista y Licenciado en Comunicación Social, integra el equipo editorial de Acero y Roca. Especializado en actualidad y política minera, se encarga de la cobertura de proyectos y el análisis de la realidad provincial con un enfoque activo y comprometido con la información de primera mano.