“San Juan no puede esperar al boom minero para prepararse”

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El ingeniero Octavio Bertero sostiene que San Juan todavía está antes de la etapa fuerte de construcción minera. Advierte que la provincia tiene una ventana corta para formar mano de obra, fortalecer proveedores y preparar infraestructura.

“San Juan no puede esperar al boom minero para prepararse”
San Juan atraviesa una etapa previa al salto minero, donde la preparación de infraestructura, empleo y proveedores será decisiva. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Antes del boom, la preparación

San Juan habla del cobre como una oportunidad histórica, pero Bertero pone una pausa en el entusiasmo: el boom todavía no llegó en toda su escala. Los proyectos avanzan, pero la etapa que más empleo demanda, la construcción, todavía está por delante.

Esa diferencia cambia el enfoque. Para el ingeniero, la pregunta no es solo cuándo empieza el despegue, sino qué hace la provincia mientras espera que ese despegue llegue. Si San Juan usa este tiempo para formar trabajadores, ordenar proveedores y preparar infraestructura, el impacto local puede ser mucho mayor. Si no lo hace, parte de la demanda podría cubrirse con capacidades traídas desde afuera.
En esa lectura, la provincia todavía tiene una ventana de preparación, pero no es larga. Bertero estima que el ingreso a etapas de construcción más intensivas puede estar a 1 o 2 años, un plazo corto para formar perfiles, certificar empresas y ordenar logística.

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 ingeniero Octavio Bertero

“La minería son etapas. Hay muchos proyectos que están en prefactibilidad, factibilidad y obras tempranas. Luego empieza la etapa de construcción, que es donde se demanda la mayor cantidad de personal”

El riesgo de llegar tarde

Bertero evita hablar de obstáculos como si fueran un bloqueo. Prefiere describir un proceso que debe madurar paso a paso:

  • Infraestructura.
  • Formación.
  • Proveedores.
  • Comunidades.
  • Articulación institucional.

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Del aula a la mina

La capacitación aparece como el primer eslabón de ese hilo. Bertero, ingeniero de minas recibido en la Universidad Nacional de San Juan, conoce la distancia que puede existir entre la formación académica y el trabajo en campo. Por eso pone el vínculo con la Facultad de Ingeniería como una pieza clave, no como un gesto institucional.

Por ejemplo Andemira trabaja en un convenio con la UNSJ y ya inició charlas con estudiantes. Una de ellas se llamó “Del aula a la mina”, orientada a alumnos de Ingeniería de Minas y carreras afines. El objetivo fue mostrar una salida laboral concreta: las empresas que prestan servicios para minería, un espacio que muchas veces queda detrás del nombre de las grandes operadoras.

La idea también busca salir de la universidad y llegar a las comunidades. El futuro minero no necesitará solo profesionales universitarios; también demandará oficios, técnicos, choferes, mecánicos, soldadores, operadores, personal de mantenimiento, logística, seguridad y servicios. Si ese mapa se trabaja tarde, la oportunidad local se achica.

Estudiantes de carreras vinculadas a la minería participan de una capacitación técnica en San Juan.
La capacitación temprana busca acercar a estudiantes y comunidades a las demandas reales de las empresas que prestan servicios mineros. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

“La idea es que el estudiante esté preparado para insertarse en lo que se va a encontrar cuando pueda entrar a una empresa que presta servicios para la minería”.

Formación local para empleo real

Bertero tiene una doble mirada sobre ese proceso. Por un lado, viene de la industria; por otro, está vinculado a la cátedra de Mecánica de Rocas de la Facultad de Ingeniería. Desde ese lugar, sostiene que San Juan tiene base técnica, historia minera y una universidad capaz de aportar al ciclo que viene. “Conozco perfectamente el contexto minero en la provincia y sé lo que significa aportar a la minería desde las aulas”.

Pero la formación no puede quedarse en teoría. El desafío, insiste, es conectar contenidos, prácticas y necesidades reales de la industria. En una minería que avanzará por etapas, cada fase demandará perfiles distintos: exploración, obras tempranas, construcción y operación no requieren lo mismo, ni en cantidad ni en especialización.

Ese es uno de los puntos donde la provincia puede ganar o perder tiempo. Si la formación se anticipa, los jóvenes y trabajadores locales pueden llegar mejor posicionados. Si se espera a que la obra empiece, la urgencia puede empujar a contratar afuera.

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Infraestructura para no correr detrás

La infraestructura es el tercer eslabón. El ingeniero considera que San Juan parte con ventaja frente a otras provincias porque ya tiene actividad minera, operaciones en marcha y una cultura productiva asociada al sector. Sin embargo, esa base no alcanza por sí sola para absorber una nueva escala cuprífera. “San Juan es una provincia minera y ya tiene minas en operación, por lo que pienso que no va a costar avanzar en forma más acelerada con la infraestructura necesaria”.

Caminos, logística, campamentos, comunicaciones, energía, servicios y disponibilidad de personal serán parte de la misma discusión. Si los proyectos entran en construcción sin ese entramado preparado, los cuellos de botella pueden aparecer rápido.

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