El glaciólogo Silvio Pastore, confirmó que los monitoreos técnicos sobre la alta cordillera mantienen su continuidad pero registran un año de demora en la publicación del informe quinquenal oficial. Pese a que la provincia contabiliza más de 4.600 cuerpos mapeados, apenas dos geoformas cuentan con estudios de máxima precisión geotécnica en áreas mineras.
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El escenario combina una retracción del 27% del área de hielo descubierto en cinco años con la necesidad de firmar las actas administrativas que liberen los nuevos datos del registro ambiental.
LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
San Juan cuenta con un catastro provincial de aproximadamente 4.600 cuerpos de hielo, pero la segunda actualización quinquenal exigida por la ley acumula un año de atraso administrativo. El monitoreo de la UNSJ y la Facultad de Ingeniería es continuo, pero la Secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo Sustentable aún debe rubricar el acta complementaria para oficializar el documento. De todo el universo mapeado, solo dos glaciares de escombro/geoformas poseen estudios de Nivel 3 (perforaciones y geofísica in situ), situados en los proyectos El Pachón y Vicuña. En la cuenca del Río San Juan, los glaciares blancos sufrieron una pérdida de superficie del 27% en solo cinco años, un ritmo de degradación calificado como extraordinario por los especialistas.
Mientras el monitoreo científico independiente constata una acelerada pérdida de masa en las superficies congeladas de las altas cuencas, el marco institucional de la provincia mantiene pendiente la publicación oficial de su segundo informe de actualización del inventario criosférico. La información recolectada por los equipos de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y la Facultad de Ingeniería continúa procesándose sobre el terreno, pero la validación formal del catastro requiere de la intervención del Estado provincial para traducir el insumo de campo en una herramienta pública de fiscalización ambiental y desarrollo productivo.
El director científico del relevamiento en la cuenca del Río San Juan, Silvio Pastore, confirmó que los monitoreos técnicos sobre la alta cordillera mantienen su continuidad pero registran un año de demora en la publicación del informe quinquenal oficial.
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Un trámite administrativo frena la publicación del mapa hídrico actualizado
La Ley Nacional 26.639 determina que el registro de los cuerpos de hielo debe renovarse cada cinco años para evaluar las variaciones de la criósfera. San Juan se posicionó como la única jurisdicción del país en completar la elaboración de su inventario provincial y la posterior entrega de su primera actualización formal. Sin embargo, el período correspondiente a la segunda revisión oficial ya cumplió su plazo legal y acumula un año de retraso en su presentación pública.

«La provincia de San Juan es la única provincia argentina que está cumpliendo con el inventario provincial. Lo ha hecho y ha realizado su primera actualización. Tiene pendiente la segunda actualización que la ley prevé se haga cada cinco años y este año estaríamos a un año de atraso».
Demora contractual en la Secretaría de Ambiente
El cuello de botella no radica en la falta de trabajo de campo, sino en la formalización del vínculo contractual entre las autoridades de aplicación y las instituciones académicas. Para que los datos recopilados cobren validez legal frente a la ciudadanía y las industrias que operan en la cordillera, la Secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo Sustentable debe efectivizar la firma del instrumento legal que autoriza la presentación final del balance técnico.
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El investigador remarcó que las tareas operativas no se interrumpen a la espera de las resoluciones de gabinete, ya que la naturaleza del recurso exige una mirada permanente para interpretar el comportamiento de la cuenca alta. «El monitoreo del aspecto criótico se entiende, o nosotros lo entendemos desde la ciencia, como algo continuo. No es que cada cinco años lo vayas a ver. Hay que monitorear la información continua y cada cinco años actualizas el informe», precisó el especialista.
De 4.600 cuerpos identificados a solo dos con instrumentación de máxima precisión
El catastro de la provincia contiene una nómina que ronda entre los 4.600 y 4.700 cuerpos detectados mediante sensores remotos e imágenes satelitales. Sin embargo, existe una marcada distancia técnica entre la delimitación cartográfica de una geoforma y la comprensión real de su capacidad de almacenamiento hídrico. Para conocer el volumen exacto de agua equivalente contenida en el subsuelo de la cordillera se requiere de estudios de Nivel 3, una metodología que demanda perforaciones directas, prospección geofísica e instrumentación continua.
En el territorio provincial, esa lupa metodológica de máxima resolución ha sido aplicada de manera pionera pero sumamente acotada. Hasta la fecha, únicamente dos geoformas del vasto catálogo sanjuanino cuentan con este nivel de detalle en terreno, ambas situadas en áreas de influencia directa de emprendimientos mineros de gran escala.
Estudios de Nivel 3 en El Pachón y Vicuña
«Esos 4.600 surgen del inventario de la provincia. San Juan es la única provincia que ha llevado o ha realizado un nivel de mayor detalle, que se llama Nivel 3 con la guía de IANIGLA, para un glaciar de escombro en la cuenca del río San Juan y un glaciar de escombro en la cuenca del río Jáchal. O sea, la provincia ha estudiado en detalle estos glaciares de escombro y los tiene instrumentados porque están en proyectos mineros», detalló el investigador.
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El análisis de Nivel 3 no solo determina la significancia hídrica de la estructura, sino que aporta la evidencia indispensable para confirmar su verdadera naturaleza geomorfológica. La inspección visual o satelital suele confundir depósitos helados con otros fenómenos de la dinámica de montaña, lo que vuelve indispensable la verificación in situ antes de fijar las delimitaciones de protección legal.
Retroceso acelerado en la cuenca del Río San Juan
La urgencia por consolidar los datos de la segunda actualización del inventario radica en la magnitud de las transformaciones que registra la alta montaña. Las mediciones efectuadas sobre la cuenca del Río San Juan reflejan un proceso de retracción acelerado en los glaciares descubiertos o hielos blancos, los cuales constituyen la reserva más expuesta a las variaciones térmicas y a los ciclos prolongados de sequía.
La velocidad de este fenómeno contrasta fuertemente con los tiempos geológicos e hidrológicos que requiere la naturaleza para generar masa helada en la cordillera andina. La consolidación de la nieve hasta convertirse en hielo glaciar requiere de procesos de compactación que insumen entre 2 y 10 años, un ciclo temporal que hoy resulta ampliamente superado por el ritmo de derretimiento.
«Las evidencias son de una escala extraordinaria. Entre el inventario realizado en el 2020 y su primera actualización, la provincia de San Juan ha perdido, solo en el ambiente glacial, el 27% de hielo en solo cinco años«, explicó Pastore.

Esta contracción en la cobertura de las cumbres no responde a una anomalía aislada de la región, sino que se alinea con la tendencia global de retroceso en las reservas sólidas del planeta. No obstante, en una provincia árida cuyo derrame hídrico depende exclusivamente de la oferta de alta cordillera, la pérdida de más de una cuarta parte del área helada en un quinquenio impone un desafío crítico para la planificación del territorio.

Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. Desde San Juan, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.