El experto Patricio Ignacio Faúndez Martelli, de la consultora GEM mining consulting, advierte sobre la vulnerabilidad de las cadenas de suministro. La exclusión de los recursos cubanos de los mercados principales limita la diversificación de minerales críticos.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Cuba posee recursos de cobalto fundamentales para la transición energética, pero el bloqueo comercial de Estados Unidos y la falta de marcos políticos impiden su integración. Según GEM mining consulting, esta situación agrava la dependencia de suministros concentrados, debilitando la resiliencia mineral global ante la creciente demanda tecnológica.
La paradoja de la proximidad y las barreras estratégicas
El análisis técnico de Patricio Ignacio Faúndez Martelli, experto en economía de GEM mining consulting, señala una contradicción fundamental en la estrategia de abastecimiento de las potencias industriales. A pesar de la necesidad urgente de diversificar las fuentes de cobalto, un mineral esencial para las baterías de iones de litio, los recursos situados en la región del Caribe permanecen marginados del circuito comercial predominante.
«El cobalto de Cuba revela una vulnerabilidad estratégica en las cadenas de suministro occidentales». Esta afirmación de Faúndez Martelli subraya que la disponibilidad de un mineral no garantiza su fluidez en el mercado si no existen condiciones políticas favorables. Para la industria radicada en San Juan- Cuba, que comprende la complejidad de los marcos regulatorios, el caso cubano sirve como una advertencia sobre cómo la política internacional puede anular las ventajas geográficas y geológicas de un yacimiento.

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Los tres pilares de la resiliencia mineral
La construcción de una cadena de suministro robusta no depende únicamente de la extracción, sino de una arquitectura compleja que el experto define a través de tres ejes críticos. Según el informe de la consultora, la resiliencia mineral efectiva requiere de cooperación internacional, capacidad de procesamiento y marcos políticos estables. En el caso de la isla caribeña, estos tres factores se encuentran severamente limitados por factores externos.
La concentración de la oferta en manos de pocos actores globales genera una fragilidad que preocupa a los analistas de mercado. «Esta situación evidencia una contradicción clave: mientras Occidente busca reducir su dependencia de cadenas de suministro altamente concentradas, importantes recursos cercanos continúan excluidos de sus estrategias de abastecimiento». Esta exclusión no solo afecta a la economía del país productor, sino que priva a las industrias tecnológicas de una alternativa viable para mitigar riesgos de desabastecimiento.
Impacto en la transición energética y la electromovilidad
El cobalto es un insumo crítico que determina la velocidad de la transición hacia energías limpias. La incapacidad de integrar la producción cubana en el mercado global, especialmente en el contexto de las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos, crea un cuello de botella artificial. Faúndez Martelli resalta que estos recursos permanecen fuera del alcance debido a las tensiones geopolíticas que han persistido por décadas, impidiendo que la proximidad geográfica se traduzca en una ventaja logística real para las empresas del sector.
Para los actores de la industria minera, la seguridad del suministro depende de la capacidad de los Estados para generar acuerdos que superen las barreras ideológicas en favor de la estabilidad económica. La falta de marcos políticos adecuados impide la inversión necesaria en capacidad de procesamiento, lo que mantiene al mineral en un estado de subexplotación o lo obliga a buscar mercados alternativos, profundizando la división del mercado global de minerales estratégicos.

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Radiografía técnica y proyecciones: los números que mueven la aguja
Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), el país caribeño posee reservas probadas de 500.000 toneladas métricas de cobalto. Esta cifra representa aproximadamente el 4,4% del inventario mundial, ubicando a la nación en un empate técnico con Indonesia en el tercer puesto del escalafón global de reservas.
La arquitectura industrial de Moa se divide en dos vertientes tecnológicas marcadamente diferentes. Por un lado, la planta Pedro Soto Alba, operada por Moa Nickel S.A., utiliza el proceso de Lixiviación Ácida a Alta Presión (HPAL). Este sistema tecnológico que emplea autoclaves revestidos de titanio operando a temperaturas de entre 240 °C y 270 °C, con presiones de hasta 50 bar, para procesar pulpa de mineral laterítico y obtener un precipitado de sulfuros mixtos (MSP) con un 55% de contenido metálico.

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Por otro lado, la planta estatal Comandante Ernesto Che Guevara aplica la tecnología Caron. Este proceso es más rústico pero costoso en términos energéticos: requiere un secado solar previo del mineral y una tostación reductora en hornos Herreshoff a 700 °C, utilizando mezclas de fueloil y carbón bituminoso antes de la lixiviación amoniacal. Para la purificación final, se utiliza el agente organofosforado Cyanex 272, capaz de separar el cobalto del níquel con una eficiencia del 99,45% bajo un control estricto de pH 5,2.
Aunque se estima que los yacimientos tienen vida útil hasta el año 2048, la Moa JV debió suspender actividades en febrero de 2026 por falta de combustible y las presiones de la Ley Helms-Burton. Mientras tanto, la Federación de Rusia propuso un plan de inversión superior a los 1.000 millones de dólares para modernizar las calderas y plantas de generación térmica en el este de la isla. El Cobalt Swap, acuerdo firmado en 2022 para saldar una deuda de 362 millones de dólares canadienses de los socios cubanos con Sherritt International, tiene como fecha límite diciembre de 2027, aunque el flujo de dividendos en especie quedó paralizado por la crisis operativa actual.
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La exclusión del cobalto cubano de las cadenas de suministro occidentales representa un caso de estudio sobre el predominio de la geopolítica sobre la eficiencia económica. Mientras la demanda de minerales críticos continúe en ascenso, la industria global deberá decidir si mantiene las barreras actuales o si avanza hacia una integración basada en la necesidad técnica y la resiliencia colectiva. El costo de ignorar recursos estratégicos por razones políticas podría traducirse, a largo plazo, en una pérdida de competitividad frente a bloques que priorizan la seguridad de abastecimiento sobre las tensiones diplomáticas.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.