Un equipo de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) comenzó un proyecto de dos años para evaluar si microalgas nativas pueden remover hasta el 80 % de los metales pesados presentes en lixiviados de una mina abandonada de la provincia. La investigación apunta a desarrollar herramientas biológicas que complementen las estrategias tradicionales de remediación ambiental.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Investigadoras de la UNSJ estudian microalgas nativas para remover metales pesados de residuos mineros. Los primeros análisis detectaron plomo, arsénico y cobre en el lixiviado estudiado. El equipo trabajará con distintas especies locales y toma como antecedente los resultados obtenidos con Desmodesmus sp.
La directora del proyecto estima que la investigación buscará evaluar una capacidad de remoción cercana al 80 %, siempre bajo condiciones controladas de laboratorio.
Cuando la naturaleza ofrece nuevas respuestas para la minería
Los pasivos ambientales de antiguas explotaciones mineras representan uno de los principales desafíos para la remediación de suelos y aguas. Entre ellos, los lixiviados, es decir los líquidos que se generan cuando el agua atraviesa materiales con contenido metálico, pueden transportar metales pesados hacia el ambiente si no son correctamente gestionados.
Frente a ese escenario, un grupo de investigadoras de la Universidad Nacional de San Juan, pertenecientes a la Facultad de Ingeniería y el Instituto de Ciencias Básicas (ICB) de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes, decidió explorar una alternativa poco convencional: utilizar microalgas capaces de sobrevivir en esos ambientes y reducir la concentración de metales mediante procesos biológicos. El proyecto, dirigido por la Dra. Mg. Ing. Natalia Hidalgo Rattá, fue seleccionado en la convocatoria PIC-CICITCA 2026-2027 y reúne además a la Ing. Daina Gil, la Dra. Maribel Ray, otros investigadores del Instituto de Química y un grupo colaborador de la Universidad Nacional de Entre Ríos.
Según explicó, Natalia Hidalgo Rattá, el objetivo experimental será determinar si esos microorganismos pueden alcanzar una capacidad de remoción cercana al 80% de los metales presentes, una expectativa que deberá confirmarse con los resultados obtenidos durante el desarrollo del estudio.
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La investigación se desarrollará durante dos años y actualmente atraviesa su etapa experimental inicial. «En primer lugar, evaluamos la tolerancia de las microalgas a las condiciones del lixiviado y su capacidad para mantener el crecimiento. Luego analizamos su capacidad para remover los metales presentes en el medio», explicó Hidalgo Rattá.
Microalgas para un problema complejo

Aunque son organismos microscópicos, determinadas microalgas poseen características que despertaron el interés de investigadores de todo el mundo. Gracias a su estructura celular pueden captar metales pesados mediante procesos conocidos como biosorción y bioacumulación, reduciendo su concentración en el agua. El desafío del equipo sanjuanino consiste en comprobar si especies nativas de la provincia pueden desarrollar ese comportamiento frente a un lixiviado proveniente de un yacimiento metalifero abandonado de San Juan, cuyo nombre permanece reservado por decisión del equipo de investigación.
Los primeros análisis realizados mediante ICP (Plasma Acoplado Inductivamente) permitieron identificar la presencia de plomo, arsénico y cobre, elementos que serán objeto de los ensayos biológicos.«Siempre trabajamos con especies nativas de San Juan porque naturalmente están adaptadas a las condiciones ambientales de la provincia», señaló la directora del proyecto.
Etapas para entender el comportamiento de las microalgas
El proyecto fue diseñado como una investigación progresiva que permitirá comprender cada una de las variables involucradas antes de pensar en posibles aplicaciones futuras. La primera etapa consistió en caracterizar física, química y mineralógicamente el lixiviado para identificar los metales presentes y conocer su forma de movilidad. Actualmente, el equipo comenzó a inocular distintas microalgas autóctonas en ese medio para evaluar dos aspectos fundamentales: si logran sobrevivir y si son capaces de disminuir la concentración de metales. .«No solo buscamos que toleren esas condiciones químicas, sino que además puedan crecer y contribuir a disminuir la concentración», resumió Hidalgo Rattá.
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Posteriormente se incorporarán consorcios microalgales previamente adaptados, con el objetivo de comparar el desempeño entre distintos microorganismos. Durante todo el proceso se controlarán variables como pH, biomasa y concentración metálica.
El antecedente que impulsó esta nueva investigación
Antes de comenzar este proyecto, el equipo desarrolló ensayos con la microalga Desmodesmus sp., una especie ampliamente estudiada por su capacidad para interactuar con metales pesados. En esas pruebas experimentales, realizadas con distintas concentraciones de plomo, los cultivos mantuvieron su crecimiento y mostraron una disminución de la concentración del metal en el sobrenadante, un comportamiento compatible con procesos de biosorción y bioacumulación. Esos resultados preliminares se transformaron en el punto de partida para avanzar con el pasivo minero de San Juan.

Una alternativa que complementa las tecnologías tradicionales
La directora del proyecto aclaró que la biorremediación no pretende reemplazar los tratamientos ambientales utilizados actualmente por la minería, sino sumar nuevas herramientas basadas en procesos naturales.
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En ese sentido, recordó que Argentina ya cuenta con algunos antecedentes de este tipo de estrategias. Entre ellos mencionó el proceso de cierre de Mina La Alumbrera, donde se utilizan coberturas vegetales para contribuir al control del drenaje ácido, y los trabajos desarrollados por investigadores del INTA en San Juan para evaluar el potencial de plantas nativas en la captura de metales pesados presentes en antiguas explotaciones.

«Las técnicas de biorremediación vienen creciendo en Argentina, aunque en minería todavía tienen un desarrollo incipiente respecto de otros países», explicó.
Para la investigadora, las microalgas representan una nueva pieza dentro de ese conjunto de soluciones biológicas que buscan acompañar el desarrollo de una minería cada vez más sustentable.
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Ciencia local para los desafíos ambientales del futuro
Los resultados del proyecto no ofrecerán una solución inmediata para los pasivos ambientales de la minería. Su aporte será otro: producir evidencia científica sobre el comportamiento de microorganismos nativos frente a residuos mineros característicos de San Juan y establecer si pueden transformarse en una herramienta complementaria para futuras estrategias de remediación.
Si durante los próximos dos años las microalgas demuestran capacidad para adaptarse, crecer y remover metales pesados bajo condiciones controladas, la provincia no solo sumará conocimiento sobre una tecnología emergente, sino que también fortalecerá una línea de investigación que busca integrar innovación, minería y cuidado ambiental desde la ciencia desarrollada en San Juan.