Las históricas nevadas cordilleranas garantizan un alivio para los ríos Jáchal y San Juan. El geofísico y especialista en glaciares, Silvio Pastore, explica la metamorfosis de la nieve en reservas estratégicas y la importancia crítica del firn para el futuro de los oasis irrigados.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El actual «tren de tormentas» en San Juan mejora el derrame de los ríos principales, recuperando lagunas y vegas. La clave reside en la formación de firn a más de 4.800 m s.n.m., un proceso de compactación que demanda entre 2 y 10 años de temperaturas bajo cero.
El alivio hídrico y la recuperación de los ecosistemas de altura
El fenómeno meteorológico actual, definido técnicamente como un «tren de tormentas», está modificando drásticamente las proyecciones para los oasis de la provincia. Según Silvio Pastore, este evento impactará directamente en el próximo ciclo hídrico anual de las cuencas de los ríos Jáchal y San Juan. Esta mejora en el derrame hídrico es fundamental para los sectores productivos que dependen del riego regulado y la estabilidad de los acuíferos.
Lejos de ser una reserva aislada, estas precipitaciones forman parte de un sistema hídrico provincial sumamente complejo. «Permitirá la recuperación de lagunas de alta montaña, vegas y aumentará la humedad del suelo y la infiltración de agua en las épocas de primavera y verano», afirma Pastore. Lo más relevante es que este efecto de humedad residual permitirá que el impacto positivo se prolongue más allá de un solo periodo anual, asegurando una base de sustentación para la flora y fauna altoandina y la recarga de las napas subterráneas.

«Las operaciones mineras en alta montaña están enfrentadas desafíos extraordinarios que abarcan aspectos relacionados no solamente con el clima, sino también geotécnicos, ambientales, logísticos y económicos».
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El ahorro de agua en estado sólido
Uno de los puntos más técnicos y vitales para la seguridad hídrica a largo plazo es la formación del firn, también llamado neviza. Se trata del estado intermedio entre la nieve fresca y el hielo glaciar. Para que este proceso ocurra, no basta con una nevada copiosa; se requiere la acumulación en capas, la compactación y la recristalización del cristal de nieve, un proceso conocido como metamorfosis del cristal.
En la geografía sanjuanina, este fenómeno es particularmente exigente debido a la radiación solar. El firn se desarrolla principalmente por encima de los 4.800 m s.n.m., donde las temperaturas se mantienen de forma persistente por debajo de los 0 grados.
Este proceso de transformación puede tardar entre 2 y 10 años, dependiendo de la orientación de la ladera y la protección frente a los vientos erosivos. «Normalmente se requieren varios años consecutivos con balance de masas positivos para que el firn continúe compactándose hasta convertirse en hielo glaciar», explica el experto. Si el próximo verano es fresco, una parte importante de la nieve actual podría iniciar este ciclo de supervivencia estival, convirtiéndose en una reserva eterna.
De 1997 a hoy: la expectativa por el balance de septiembre
La magnitud de las nevadas actuales invita a realizar comparaciones con eventos históricos extraordinarios, como el registrado en el año 1997, que permitió niveles récord en los diques provinciales. Si bien el optimismo es evidente en los sectores hídricos y agrícolas, la ciencia prefiere el rigor de los plazos técnicos antes de emitir un veredicto final.
Según Pastore, aunque estamos transitando un año excepcional que todavía está en proceso, resta esperar hasta fines de septiembre para poder realizar una comparación de magnitudes definitiva. Esa será la fecha clave en la que se podrá determinar, mediante mediciones de equivalente en agua de nieve, si el volumen acumulado se traducirá en un balance que iguale los hitos históricos de la provincia, permitiendo una planificación plurianual para los embalses y la generación de energía hidroeléctrica.

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Desafíos operativos frente a la abundancia hídrica
Paradójicamente, la misma abundancia que beneficia a las cuencas genera una presión logística sin precedentes en las operaciones de alta montaña. Los proyectos deben gestionar riesgos geotécnicos, ambientales y logísticos derivados del volumen de nieve acumulada. El aumento en el peligro de avalanchas, deslizamientos y el congelamiento de ductos son factores críticos que deben monitorearse bajo protocolos preventivos extraordinarios.
Estos eventos climáticos extremos no solo implican un desafío de seguridad para el personal, sino también un impacto directo en la economía de los proyectos. «Las complicaciones en los caminos y cortes en los suministros de electricidad y agua terminan aumentando su costo de operación y disminuyendo la capacidad de producción», señala Pastore. La industria minera se ve obligada a equilibrar la excelente noticia de la recarga hídrica con una gestión de crisis climática que garantice la integridad de sus infraestructuras y la continuidad de sus procesos productivos.
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El firn como garantía de futuro para los oasis

La actual coyuntura climática en la alta montaña de San Juan representa una oportunidad estratégica para resetear el sistema hídrico provincial tras años de estrés hídrico. La transición de la nieve estacional hacia la estabilidad del firn es el proceso natural que garantiza que el agua de hoy sea el sustento de la próxima década. Sin embargo, la lección de la ciencia es clara: la abundancia requiere una gestión inteligente. No se trata solo de cuánta nieve cae, sino de nuestra capacidad técnica para entender los tiempos de la montaña y proteger esas reservas sólidas. La mirada en septiembre no será solo una estadística, sino el punto de partida para una administración eficiente que asegure el desarrollo sustentable de los oasis y la industria.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.