Corredor Andes-Atlántico: el cobre de San Juan reabre el debate por el Pacífico

Comparte la noticia

Argentina y Estados Unidos lanzaron un esquema de financiamiento de hasta US$7.000 millones para infraestructura, energía y minerales críticos. Para San Juan, el anuncio vuelve a colocar en primer plano una pregunta pendiente: cómo sacar el cobre hacia los mercados internacionales.

Corredor Andes-Atlántico: el cobre de San Juan reabre el debate por el Pacífico
El cobre y los minerales críticos ganan peso dentro de la relación estratégica entre Argentina y Estados Unidos. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

El cobre sanjuanino todavía está debajo de la cordillera, pero una parte decisiva de su futuro se juega fuera del yacimiento. Líneas eléctricas, caminos, ferrocarriles y conexiones internacionales serán necesarias si Vicuña, Los Azules, El Pachón y otros desarrollos avanzan hacia una escala productiva mayor.

En ese escenario aparece el Corredor Andes-Atlántico, anunciado entre Argentina y Estados Unidos como un marco para movilizar financiamiento hacia infraestructura, energía, transporte y minerales críticos.

Para Fernando Ocampo, el acuerdo confirma algo que hasta hace pocos años tenía un peso principalmente económico y que hoy ya se lee también en clave internacional. “Los minerales críticos, de acá en adelante, van a tener mucha demanda de energía, y uno de esos minerales es el cobre. También tenemos litio y tierras raras en Argentina”, sostuvo en diálogo con ACERO Y ROCA.

El cobre también entró en el tablero geopolítico

“La parte geopolítica se está alineando totalmente a Estados Unidos y a Occidente”, planteó Ocampo al analizar el acercamiento entre ambos países. En esa relación, considera que los recursos naturales argentinos adquirieron un nuevo peso. “El cobre es muy importante para la transmisión de energía. Ahí se puede ordenar un trabajo más mancomunado con Estados Unidos para todo lo que viene de acá en adelante”, sostuvo.

El analista vincula ese interés con el crecimiento de la demanda global de minerales necesarios para redes eléctricas, tecnología y transición energética. Desde esa perspectiva, San Juan aparece particularmente expuesto a una discusión que excede sus fronteras. “Los minerales juegan una preponderancia importante de aquí a varias décadas. Hay que saber cómo traerlos, cómo sacarlos y a quién venderlos”, señaló. Ocampo considera que esa condición modifica incluso la lectura tradicional de la minería. “Los minerales críticos dejan de ser solamente un recurso económico y pasan a ser una herramienta de política exterior”, afirmó.

Leé también: El desafío de los minerales críticos a 2035: por qué el cuello de botella está en el procesamiento y no solo en la mina

Atlántico sí, pero Ocampo pide mirar también al Pacífico

Acceso a un túnel cordillerano entre Argentina y Chile, con infraestructura vial de alta montaña y las banderas de ambos países.
La conexión con Chile vuelve al debate como una alternativa logística para complementar la salida minera hacia el Atlántico. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

“Me parece fantástico que haya un corredor, que tengamos transporte y trenes, pero la extracción también puede salir por el Túnel de Agua Negra. No hay que olvidar esa parte”, sostuvo Ocampo. Esa es una de sus principales observaciones al nuevo esquema. El corredor hacia el Atlántico puede fortalecer la infraestructura nacional, pero el analista cree que San Juan debería mantener abierta una segunda discusión logística.

“En el anuncio hablaron del Andes-Atlántico, pero también tenemos que hablar del Andes-Pacífico”, remarcó. Ocampo integra el Instituto Provincial de Análisis y Desarrollo del Paso de Agua Negra (IPAN) y se manifiesta a favor del proyecto de conexión permanente con Chile. Su planteo es que la ubicación geográfica sanjuanina permite pensar el transporte minero hacia ambos océanos y no únicamente hacia el este argentino.

analista Fernando Ocampo

“La logística minera tiene que ordenarse. Estamos en San Juan, en el medio y con una montaña al oeste. Entonces tenemos que pensar: ¿vamos por el Pacífico o vamos por el Atlántico? Para mí tienen que estar las dos posibilidades”.

Leé también: El Ministerio de Minería revela detalles técnicos del Tratado Binacional Minero

La infraestructura aparece antes que la producción

Ferrocarriles, caminos y energía aparecen entre las obras necesarias para acompañar el crecimiento de la minería cuprífera. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

El desafío no termina en elegir por qué océano saldrá el mineral. Antes hay otra condición: contar con infraestructura suficiente dentro de San Juan. “Hoy a San Juan le falta infraestructura, le falta vivienda, le faltan caminos y le falta electricidad para todo lo que se viene”, afirmó Ocampo.

La escala de los proyectos cupríferos obliga a anticipar inversiones que exceden los límites de cada mina. El crecimiento de la demanda eléctrica, el movimiento de trabajadores, los servicios especializados y el transporte pesado podrían modificar buena parte de la infraestructura provincial si los desarrollos ingresan finalmente en construcción y producción.

“Una mina va a consumir una cantidad enorme de energía. Y si hablamos de cuatro o cinco proyectos grandes, tenemos que entender que hay que preparar el sistema antes de que empiecen a funcionar”, planteó. Para Ocampo, esa transformación tampoco quedará necesariamente encerrada en Iglesia o Calingasta. “Cuando sacás recursos naturales de una provincia, el impacto termina llegando a toda la provincia. Obviamente primero están los departamentos donde están los proyectos, pero después hay una cadena mucho más amplia”, explicó.

Por eso utiliza una expresión para sintetizar lo que imagina hacia adelante: “Hay que refundar un San Juan 2.0. Nos faltan carreteras, industria, hoteles, gastronomía, escuelas y un montón de infraestructura para lo que puede venir”.

Leé también: Desde la construcción aseguran que en 10 años San Juan va a tener que duplicar su infraestructura

La oportunidad depende de qué infraestructura quede

“Tenemos que empezar a explotar estos recursos, pero con soberanía: tiene que quedar algo en cada provincia de donde se sacan los minerales”, sostuvo. Y agregó otra variable que, a su criterio, será indispensable para sostener inversiones de largo plazo: “Los inversores necesitan seguridad jurídica. No puede llegar un gobierno y cambiar todo y después otro volver a cambiarlo. Tiene que haber una estrategia que se mantenga”.

El Corredor Andes-Atlántico introduce una nueva herramienta financiera y política en una discusión que San Juan deberá profundizar mucho antes de que sus grandes depósitos de cobre comiencen a producir.

Para la provincia, el desafío no será únicamente extraer el mineral. Será construir energía, caminos y conexiones suficientemente competitivas para que esos proyectos puedan operar y, al mismo tiempo, definir cuánto de esa nueva infraestructura quedará integrado al desarrollo provincial. En ese mapa, Atlántico y Pacífico pueden terminar funcionando no como caminos rivales, sino como dos alternativas para una economía minera que todavía tiene que construir buena parte de su logística.

Leé también: Seguridad jurídica minera: el desafío de articular los registros inmobiliarios y mineros

Comparte la noticia
Scroll al inicio