El geólogo y doctor por la Universidad Nacional de San Juan, Aldo Luis Banchig, expuso las fallas técnicas en los informes ambientales de alta montaña durante una jornada sobre bioética en el Foro de Abogados. El especialista detalló cómo la intervención en macizos fracturados transforma los riesgos naturales en desastres previsibles. El análisis del caso Catamarca expone las alertas que la provincia debe considerar para resguardar sus cabeceras de cuenca.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La fragilidad de los acuíferos de alta montaña convierte la alteración del terreno en una responsabilidad civil y ética previsible. La exposición de sulfuros de hierro por desmontes genera Drenaje Ácido de Mina en quebradas con pendientes extremas; la deshidratación de napas subterráneas amenaza caudales esenciales para el consumo de comunidades cordilleranas. La experiencia en la Sierra del Aconquija remarca la necesidad de revisar los parámetros de evaluación ambiental en San Juan.
Leé también: Alianza tecnológica: BHP y Amazon lanzan certificados de cobre bajo en carbono
La discusión sobre la sustentabilidad de los proyectos extractivos en la cordillera de los Andes sumó un análisis crítico centrado en la geología de alta montaña y el derecho ambiental. Durante la conferencia de Bioética Ambiental organizada por el Foro de Abogados de San Juan y el Instituto Interdisciplinario de Derecho Ambiental y Minero, Aldo Luis Banchig expuso la vulnerabilidad hidrológica y geomorfológica que presentan las cabeceras de cuenca.
A través del estudio de caso de la Sierra del Aconquija y la cuenca de Andalgalá, el especialista analizó los impactos generados por la infraestructura minera en zonas de riesgo, proyectando una advertencia metodológica para la evaluación de los desarrollos metalíferos en el territorio sanjuanino.

La fragilidad estructural del macizo rocoso y el riesgo de intervención
La alta montaña no opera como un depósito estático, sino como un sistema acuífero dinámico y fracturado. La geometría de la Sierra del Aconquija presenta un desnivel que desciende desde los 5.000 metros hasta los 1.000 metros sobre el nivel del mar en una distancia horizontal de solo 20 kilómetros, una morfología de pendiente extrema que acelera los procesos de erosión y remoción en masa cuando se altera la cubierta vegetal.
En estas altitudes, la recarga hídrica depende de mecanismos hidrológicos específicos. «Hay un mecanismo natural sumamente efectivo que cumple esta cubierta vegetal, se llama la lluvia horizontal. El movimiento de las masas de humedad, las nubes, al chocar con esta vegetación condensa y forma toda esta recarga de agua que se desliza hasta los sistemas radiculares y así puede cargarse el acuífero fracturado», explicó Banchig.
La apertura de caminos de cornisa y el desmonte en laderas con inclinaciones superiores a los 70 grados rompen el equilibrio mecánico del terreno. Al remover el soporte de las pendientes, los procesos erosivos se intensifican de forma exponencial, generando cárcavas y flujos de detritos que se desplazan hacia los cauces inferiores.
Leé también: Protección de especies: cómo se evalúa la fauna de un proyecto minero

«Toda esa fractura oficia de poros, la montaña adquiere una porosidad secundaria. Toda el agua meteórica de lluvia o deshielo puede penetrar, de modo que la montaña se transforma en un acuífero», sostuvo el geólogo. Cuando se ejecuta un trazado vial o un tajo abierto sin considerar la permeabilidad del macizo, las alteraciones sobre la escorrentía dejan de ser eventos fortuitos. «Sabiendo esas características, incidir sobre esta situación es interferir bajo las condiciones de equilibrio. Pasamos de una situación casual a situaciones causadas», remarcó el disertante.
Drenaje ácido y deshidratación: el impacto directo en las cuencas hídricas
El riesgo geoquímico en la corteza cordillerana se activa cuando los minerales expuestos entran en contacto con el oxígeno y el agua meteórica. Las rocas de alta montaña albergan frecuentemente sulfuros de hierro, como la pirita y la calcopirita, que al quedar fracturados por el trabajo de maquinaria o por voladuras inician un proceso de oxidación ininterrumpido.
«Ese mineral es muy importante tenerlo en cuenta porque son sulfuros, sulfuros de hierro. Cuando queda expuesto, se altera y una vez transportado por el agua se traslada como un sulfato. Es extremadamente reactivo y sigue atacando rocas para liberar otros componentes», advirtió el especialista.
Leé también: Alta montaña y minería: qué puede restaurarse y qué podría perderse para siempre

Este fenómeno desencadena el Drenaje Ácido de Mina (DAM), un efluente de baja acidez que disuelve metales pesados e impregna las rocas de los lechos fluviales. «Para poder trabajar estos lugares se necesita deprimir la napa. En criollo eso significa deshidratar todo el lugar. Esa quebrada cargada de vegetación necesita ser secada porque el agua interna genera presiones hidrostáticas que pueden generar caídas. Por lo tanto, ese caudal va a desaparecer», detalló Banchig.
La pérdida de caudales modestos, que oscilan en los 0,06 metros cúbicos por hora, altera el abastecimiento de pequeñas comunidades de montaña. A diferencia de las grandes cuencas hidrográficas, los valles cerrados dependen de cursos de agua permanentes cuya alteración química o física resulta irreversible en escalas de tiempo humanas.
Leé también: El fin de los dogmas: la propuesta que busca democratizar el poder hídrico en San Juan
Participación ciudadana e institucionalidad en las Evaluaciones de Impacto Ambiental
La gestión de los recursos naturales en áreas de complejidad geológica exige una arquitectura institucional que garantice el acceso a la información y la revisión técnica de los informes ambientales. La experiencia analizada en la Sierra del Aconquija dejó en evidencia las barreras territoriales que enfrentan las poblaciones locales cuando las convocatorias a audiencias públicas se fijan en parajes distantes o de difícil acceso vial.
«La primera presentación de informe de impacto ambiental nunca fuimos invitados a participar. Había que trasladarse a la ciudad, pedir copias. Cuando empezamos a hacer presión, la invitación a la participación ciudadana se hizo en Minas Capillitas, a donde hay que trasladarse por camino de montaña a unos 50 kilómetros», recordó el expositor.
La formulación de observaciones técnicas a los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) por parte de equipos interdisciplinarios y profesionales independientes permitió corregir inconsistencias en los planes de manejo operacional. La inclusión de medidas de contención inadecuadas en pendientes pronunciadas o la omisión de las estructuras tectónicas activas en las quebradas principales constituyen fallas metodológicas que erosionan la licencia social.
Leé también: La comunidad tiene la última palabra: cómo se construye la licencia social minera

«Toda esta montaña es un acuífero que funciona por un desarrollo de grietas internas. La acumulación de estériles en pendientes abruptas sobre estructuras tectónicas activas es como jugar a la ruleta rusa. Se genera un doble riesgo: la contaminación hídrica y el peligro latente de material suelto en una pendiente extrema», afirmó Banchig.
Leé también: Innovación sustentable: Hidrogeles recuperan plata de efluentes mineros y combaten la contaminación
El geólogo enfatizó que el conocimiento técnico previo impone una responsabilidad legal sobre las decisiones operativas: «Todas estas particularidades han sido comunicadas con insistencia. De modo que ya sabemos que esta zona está informada y aprobada como naturalmente riesgosa. Cabe esperar caídas, deslizamientos y desastres. Por lo tanto, bajo esta circunstancia, hay una responsabilidad civil».
La experiencia de los valles catamarqueños demuestra que la viabilidad de un proyecto industrial no depende solo del volumen de sus reservas, sino de la capacidad técnica de respetar los límites físicos de la geografía donde se emplaza.

Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. Desde San Juan, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.