El tesoro milenario de los Andes: los efectos de sobreexplotar las aguas fósiles subterráneas

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El geólogo e investigador Aldo Luis Banchig, en diálogo con ACERO Y ROCA advirtió sobre el impacto crítico de extraer agua acumulada durante miles de años en las profundidades de los acuíferos cordilleranos. Explicó que la sobreexplotación genera depresiones hídricas irreversibles y riesgos de salinización para las comunidades.

El tesoro milenario de los Andes: los efectos de sobreexplotar las aguas fósiles subterráneas
La cordillera de los Andes alberga acuíferos profundos cuyo ciclo de recarga abarca miles de años, un factor determinante para la preservación hídrica. Contenido exclusivo de Acero y Roca – Prohibida su reproducción.

La discusión en torno a la gestión del agua en regiones áridas y semiáridas de la cordillera sumó una nueva alerta técnica sobre el uso de reservas subterráneas no renovables a escala humana. Mientras los proyectos extractivos intensivos demandan volúmenes masivos de recursos hídricos para sus operaciones, el debate científico pone el foco en la vulnerabilidad de los acuíferos profundos y los tiempos geológicos necesarios para su recarga.

El Dr. Aldo Luis Banchig detalló los mecanismos físicos y temporales que rigen el movimiento del agua en las entrañas de la montaña, cuestionando la validez de las mediciones de remediación que presentan las empresas mineras.

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El geólogo Aldo Banchig analizando el impacto de la extracción de aguas fósiles subterráneas.
El geólogo e investigador Aldo Banchig advierte sobre los riesgos de salinización y depresión de las capas freáticas tras la extracción de agua milenaria. Contenido exclusivo de Acero y Roca – Prohibida su reproducción.

El ciclo milenario de los acuíferos profundos

Para comprender la magnitud de la extracción subterránea, es necesario analizar cómo se comportan los flujos hídricos a medida que aumenta la profundidad de perforación. Los sedimentos y fracturas rocosas actúan como estructuras de retención donde el agua circula a velocidades extremadamente lentas.

Bajo esta lógica hidrogeológica, cualquier intervención que perfore por debajo de los cien metros altera un equilibrio que tardó milenios en consolidarse. «En cualquier lugar que estés extrayendo agua subterránea más allá de los 70 o 100 metros, ya estás extrayendo agua de hace 20.000 años; es decir, esa agua tardó ese tiempo en llegar hasta ese lugar», enfatizó el geólogo.

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Representación de minería en alta montaña y su relación con las reservas de aguas fósiles subterráneas.
El esquema de interacción entre la actividad minera en alta montaña y los acuíferos profundos, donde la extracción intensiva altera la dinámica del recurso hídrico. Contenido exclusivo de Acero y Roca – Prohibida su reproducción.

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El «efecto embudo» y el riesgo de salinización lateral

La extracción masiva de caudales genera alteraciones geométricas en las napas subterráneas conocidas técnicamente como conos de depresión. Este fenómeno no solo vacía el volumen inmediato, sino que modifica drásticamente las direcciones del flujo hídrico subterráneo. «Cada vez que sacás agua se genera una especie de embudo, se deprime la capa que estás sacando y después se va a ir recargando, lógicamente», detalló el docente.

Como consecuencia de este vaciamiento diferencial, el movimiento inducido del agua puede conectar sectores de calidad heterogénea y comprometer de manera definitiva el recurso disponible para las poblaciones locales. «Esa depresión genera un movimiento de agua subterránea donde podrías traer aguas de algún sector que está salinizado y arruinaste tu acuífero. Es un problema serio porque no hay un conocimiento acabado de los flujos«, remarcó el especialista.

Extraídas a más de cien metros de profundidad, las aguas fósiles tienen una antigüedad de hasta 20.000 años y representan una reserva no renovable a escala humana. Contenido exclusivo de Acero y Roca – Prohibida su reproducción.

La crítica a la formalidad de los estudios hidrogeológicos

Uno de los cuestionamientos centrales del investigador apunta a la falta de rigor metodológico en las evaluaciones técnicas previas a la habilitación de los yacimientos. Según su perspectiva, la recolección de datos responde habitualmente a un cumplimiento administrativo antes que a una comprensión sistémica del ecosistema subterráneo.

Carpeta de informe de impacto ambiental para evaluar el uso de aguas fósiles subterráneas en proyectos mineros.
Los informes de impacto ambiental son cuestionados por especialistas al considerar que presentan análisis superficiales sobre la movilidad hídrica subterránea. Contenido exclusivo de Acero y Roca – Prohibida su reproducción.

Para Banchig, la viabilidad de la actividad exige una inversión proporcional en monitoreo y control preventivo que las compañías operadoras suelen evitar debido a los altos costos operativos que demanda la investigación científica de alta precisión. «Para que haya una verdadera remediación, tendrías que invertir la misma cantidad de dinero que genera la mina, porque hacer todo ese seguimiento es sumamente costoso y los detalles que faltan son innumerables», concluyó.

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