La brecha salarial con el sector privado y el vaciamiento de los programas nacionales de ciencia provocan renuncias en la UNSJ y el impacto alcanza a las carreras de la Facultad de Ingeniería que la actividad económica necesita. La reconversión frente al impacto y una alianza incipiente con las empresas para financiar proyectos.
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LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Ingenieros y técnicos formados en la UNSJ migran a las empresas privadas tentados por mejores sueldos, dejando vacíos docentes y científicos difíciles de suplir. La interrupción de las becas del CONICET frena el recambio generacional de investigadores, cuyo proceso de formación requiere al menos cinco años. La Facultad de Ingeniería negocia con el sector minero para que financie líneas de investigación en recursos hídricos, medio ambiente y nuevos procesos extractivos.
Mientras la provincia de San Juan proyecta una fuerte aceleración de la actividad extractiva al amparo de nuevos marcos normativos e inversiones a gran escala, la plataforma educativa encargada de abastecer de profesionales a la industria enfrenta una severa crisis de recursos. En la Facultad de Ingeniería (FI) de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), unidad académica que concentra el núcleo duro de la oferta académica minera, la precarización de los haberes universitarios y el recorte de fondos en el sistema científico nacional comenzaron a erosionar la planta de profesores e investigadores. La decana , Dra. Ing. Andrea Díaz, trazó un diagnóstico sobre las dificultades para retener el talento especializado en las aulas y detalló las gestiones iniciales para que las empresas privadas apoyen investigación aplicada en la región.
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La brecha salarial y el recambio científico
El impacto del atraso presupuestario en la universidad pública se manifiesta con mayor nitidez en aquellas especialidades donde el mercado laboral privado compite directamente por el mismo recurso humano. Aunque la vocación académica y la posibilidad de residir en la provincia funcionan como un ancla para muchos profesionales de la minería, la disparidad de ingresos aceleró la salida de personal técnico.
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«Muchos ingenieros ven que hay mejores sueldos en otros espacios que también son de la minería y prefieren abocarse de pleno a la actividad privada. Hemos tenido renuncias en carreras como Agronomía. Si bien esos cargos se van ocupando y no quedan vacíos, sigue siendo un impacto porque a un docente no lo formás de la noche a la mañana», explicó Díaz.
El escenario se vuelve más complejo en el ámbito de la ciencia y la tecnología, donde la parálisis de los organismos nacionales interrumpió el traspaso generacional entre los equipos de investigación tradicionales y las nuevas promociones.

«Nos estamos quedando sin investigadores porque la gente comienza sus procesos de jubilación y es muy difícil formar jóvenes. Con este vaciamiento del CONICET, donde muchos empezamos como becarios y después fuimos creciendo con cargos docentes, hoy esa dinámica no se está dando», advirtió la decana.
La autoridad universitaria remarcó que las trayectorias de posgrado, como maestrías o doctorados, demandan alrededor de 5 años, por lo que la interrupción actual generará un vacío estructural a mediano plazo.
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Una alianza incipiente
Ante la retracción del presupuesto público, la conducción de la Facultad de Ingeniería inició contactos con las compañías mineras que operan o buscan instalarse en la provincia. El objetivo institucional es explorar vías de financiamiento privado destinadas a sostener las áreas de desarrollo científico que la industria requiere para sus operaciones.
«Concretamente todavía no tenemos un proyecto marchando que haya sido financiado directamente. En este momento estamos en charlas, mostrando nuestras capacidades y generando confianza con empresas muy importantes que se acercan a la facultad», aclaró la entrevistada, al marcar la diferencia entre la provisión habitual de servicios técnicos a través de institutos especializados y la financiación efectiva de líneas de investigación a largo plazo.
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Desde la unidad académica buscan que los futuros convenios se orienten a resolver vacíos de conocimiento técnico sobre la geografía local. «Tenemos que empezar a estudiar temáticas relacionadas con la minería de hoy. Todo lo que está vinculado con agua, medio ambiente, nuevos procesos extractivos, pirometalurgia y tribología. Son líneas donde creemos que hay que ir generando conocimiento», puntualizó Díaz.

Como antecedente de articulación público-privada, la decana citó el programa «Ingeniería Verde», impulsado junto a la Fundación Vicuña. Esta iniciativa transita su tercer año de ejecución consecutiva y se enfoca en seleccionar proyectos tecnológicos ideados por estudiantes y flamantes ingenieros para brindarles acompañamiento técnico y capacidades de negocio. En su fase actual, el esquema financia durante 9 meses a 5 desarrollos vinculados a la producción sustentable y la gestión de recursos hídricos, buscando convertirlos en emprendimientos operativos.
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Una reconversión que desafía
La escasez de recursos económicos reabrió discusiones políticas en la provincia sobre la eficiencia de la oferta universitaria. Desde la conducción de la FI rechazaron las recetas simplificadas, aunque apuestan a una reestructuración curricular aggiornada.
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«La solución no está en acortar las carreras. Las soluciones son más profundas y las problemáticas también. Hay que hacerlo con mucha responsabilidad. En este último tiempo hemos actualizado 12 nuevos planes de estudio en menos de tres años y hemos generado tres tecnicaturas», enfatizó la decana.
La estrategia de la institución apunta a diversificar los trayectos formativos para contener la deserción estudiantil provocada por urgencias económicas, ofreciendo titulaciones intermedias y certificaciones técnicas sin desmantelar las ingenierías tradicionales de cinco años. Este esfuerzo organizativo se ejecuta en un contexto donde coinciden la necesidad de sostener los planteles docentes, reconfigurar la investigación y atender la alta demanda de profesionales que exige el mercado productivo.

«Estamos haciendo como una ingeniería en la gestión para ver cómo mantenemos los cargos docentes, cómo fortalecemos la investigación y cómo mantenemos la oferta educativa. Vemos que los sueldos están precarizados, pero también que hay una gran demanda de profesionales y de nuevos trayectos. Es ir tratando de ajustar muchas variables a la vez», concluyó la especialista.

Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. Desde San Juan, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.