La politóloga Margarita Moscheni advirtió que la apertura voluntaria de las agendas tecnológicas por parte de las transnacionales resulta inviable sin una intervención pública decidida. Ante este escenario, la investigadora analizó la necesidad de diseñar políticas estratégicas de regulación y articulación PyME, al tiempo que definió los indicadores cualitativos indispensables para evaluar el verdadero salto industrial de San Juan.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El Estado provincial debe abandonar una postura pasiva e implementar instrumentos públicos que regulen la demanda de insumos y exijan transferencia tecnológica a las compañías mineras. Fomentar el asociativismo horizontal entre las pequeñas y medianas empresas resulta clave para construir escala y competir frente a las corporaciones globales. La efectividad del proceso de upgrading no se mide por la cantidad de proveedores contratados, sino por el nivel de innovación, la diversificación de mercados y la creación de empleo de alta calificación. La actualización de las estadísticas del Producto Bruto Geográfico y el seguimiento de laboratorios locales son métricas centrales para diagnosticar el desarrollo provincial.
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El debate sobre el impacto económico de la minería suele quedar atrapado en estadísticas cuantitativas que registran el aumento de facturación o el total de firmas empadronadas. Sin embargo, la literatura sobre cadenas globales de valor demuestra que el crecimiento de la actividad extractiva no deviene de forma directa en un proceso de industrialización territorial. Dado que las compañías mineras tienen su sede en el extranjero y priorizan la maximización de ganancias de sus casas matrices, la captura de valor en las economías locales depende de la capacidad del sector público para regular las reglas de juego.
En este contexto, la investigadora del CONICET en la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), Margarita Moscheni, sostuvo que el mercado por sí solo no resolverá las brechas tecnológicas del empresariado local. La transición desde un esquema primario hacia una provincia tecnológico-industrial exige la aplicación de instrumentos estatales de planificación estratégica, fomento del asociativismo y una medición rigurosa del desempeño productivo.

Planificación estratégica y regulación de agendas tecnológicas
La apertura de las agendas de insumos y servicios de las grandes mineras constituye el primer obstáculo para las PyMEs locales. La falta de previsibilidad sobre los volúmenes y las especificaciones técnicas requeridas impide que las empresas sanjuaninas planifiquen inversiones o capaciten a su personal a mediano plazo. Por esta razón, la especialista remarcó que el Estado provincial debe asumir una función activa mediante herramientas regulatorias y mesas de negociación sectoriales.
«Debe existir una planificación estratégica para el desarrollo de proveedores competitivos que generen componentes críticos, en alianza con las PyMEs de las zonas de influencia. Esa planificación debe incluir incentivos para el desarrollo de innovación y articulación público-privada en las que se aprovechen las capacidades generadas por la minería», explicó Margarita Moscheni.
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La especialista enfatizó que la articulación entre oferta y demanda no ocurrirá espontáneamente sin la intermediación pública. «Las empresas núcleos no van a abrir sus agendas tecnológicas de manera voluntaria, el Estado debe regular ese aspecto. Es necesario promover que las empresas mineras difundan sus proyecciones de demanda de insumos y servicios, para que los proveedores locales puedan planificar inversiones», sostuvo la politóloga.

Entre las medidas prioritarias, la docente del INSESE mencionó la puesta en marcha de laboratorios estatales, la facilitación de rondas de negocios, la creación de plataformas digitales de demanda y la ampliación de líneas de crédito blando. «Se necesitan montos mayores y criterios de evaluación adaptados a la realidad de las PyMEs locales con capacidades para la creación de componentes críticos«, detalló la investigadora.
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El reto del asociativismo ante la escala transnacional
Un problema estructural del entramado productivo de San Juan es su marcada fragmentación. Al intentar competir de manera individual, las pequeñas empresas se enfrentan a volúmenes de demanda que superan ampliamente su capacidad operativa, lo que termina desplazándolas hacia contratos marginales. Frente a esta limitación, la formación de alianzas horizontales se presenta como un paso indispensable para ganar escala.
«Dentro de la formación de clústers y redes de proveedores, es importante incentivar la asociación entre PyMEs locales para ganar escala y competitividad. San Juan no tiene una sólida tradición de integración horizontal entre empresas, lo que, sumado a un tejido local muy fragmentado que se enfrenta a una demanda a gran escala, como lo es la de estas grandes empresas mineras, los empresarios locales deben tomar conciencia de la asociación entre ellos», advirtió la experta.
La creación de consorcios o redes de proveedores no solo permite alcanzar los niveles de volumen requeridos por los proyectos metalíferos, sino que facilita la puesta en común de infraestructura, certificaciones de calidad y transferencia de tecnología entre las propias firmas locales.
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Indicadores cualitativos para evaluar el upgrading real
Para determinar si la provincia avanza hacia un verdadero escalamiento industrial o si permanece estancada en un modelo subordinado, Moscheni subrayó que resulta insuficiente contabilizar el número de contratistas. El diagnóstico requiere evaluar variables cualitativas vinculadas a la diversificación económica, la calidad del empleo y la capacidad de innovación.
«Para saber si San Juan está avanzando hacia el upgrading en la cadena minera (proceso de mejorar, actualizar, modernizar o subir de categoría para llegar a un nivel superior, más eficiente o de mayor valor), no basta con contar la cantidad de proveedores o de trabajadores. Es necesario analizar la calidad de las actividades, el nivel de innovación, la diversificación de mercados, la formación de los trabajadores y la participación en eslabones de mayor valor agregado», afirmó la entrevistada.
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El impacto también debe medirse en el plano social mediante la retención de personal capacitado y la mejora salarial. «El upgrading social se refleja en mejores condiciones laborales, mayor capacitación, ascensos y desarrollo de competencias transferibles, la creación de nuevos puestos de trabajo originados en PyMEs sanjuaninas vinculadas a la cadena minera y la certificación local de competencias», concluyó la investigadora de la UNSJ.

Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. Desde San Juan, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.