ANÁLISIS
Sumar contratistas no equivale a industrializar San Juan. En esta entrevista, la politóloga e investigadora del CONICET, Margarita Moscheni, analiza por qué el aumento cuantitativo de proveedores responde a estrategias de legitimación social de las mineras y advierte sobre la urgencia de migrar hacia un verdadero escalamiento tecnológico antes de que concluya el ciclo extractivo.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La acumulación de proveedores en servicios básicos (transporte, catering, seguridad) responde muchas veces a la necesidad de las mineras de obtener licencia social o cumplir con las Declaraciones de Impacto Ambiental, pero no genera desarrollo tecnológico duradero. El verdadero upgrading exige que las empresas locales migren hacia nichos de alto valor agregado y bajo volumen, con productos diferenciados y hechos a medida. Para abastecer a la gran escala sin quedar excluidas, las PyMEs sanjuaninas deben superar la fragmentación histórica y construir alianzas horizontales.
San Juan arrastra un déficit histórico en la consolidación de un tejido manufacturero sólido. Las iniciativas de los años ’80 y ’90, articuladas bajo el régimen de diferimientos industriales, no lograron asentar un entramado fabril competitivo frente a los grandes centros productivos del país. En ese escenario, la expansión de la minería metalífera a gran escala se presenta como una ventana de oportunidad para diversificar la matriz económica provincial. Sin embargo, la politóloga e investigadora del CONICET en el INSESE de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), Margarita Moscheni, marca una distancia analítica fundamental entre el crecimiento cuantitativo de la red de proveedores y el desarrollo industrial genuino.
El riesgo central radicaría en confundir la facturación de servicios de baja complejidad con el fortalecimiento de capacidades productivas territoriales. Cuando las compañías multinacionales concentran sus contrataciones en rubros con escasas barreras de entrada, el dinamismo económico tiende a diluirse al concluir la fase operativa o extractiva del yacimiento. Para la investigadora, la transformación requiere abandonar la trampa de la dependencia y avanzar hacia un proceso de upgrading o escalamiento en la cadena de valor.
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La diferencia entre sumar contratistas y escalar en la cadena de valor
La exhibición de listados con cientos de empresas inscriptas suele presentarse como una métrica de éxito en la gestión del compre local. No obstante, al examinar la estructura de esas contrataciones, Moscheni advierte que gran parte de la provisión sanjuanina se limita a rubros de baja diferenciación técnica y escaso valor agregado, una dinámica vinculada a la construcción de legitimidad territorial más que al desarrollo industrial a largo plazo.
El escalamiento productivo implica una transformación cualitativa en el perfil de la oferta. No consiste en incrementar el volumen de facturación de tareas rutinarias, sino en escalar hacia eslabones donde la incorporación de I+D (Investigación y Desarrollo) permita captar un mayor excedente económico dentro del circuito global.
«Claro que es importante la señora que hace las semitas o la pyme que realiza las viandas, pero su perfil hace que sean agentes cautivos que dependen exclusivamente de la presencia y demanda de la gran empresa. Cuando esta no esté ¿qué pasará con ellos? No son proveedores únicos, sino muchas veces la pantalla necesaria para justificar los DIA u obtener licencia social, es decir, no hay un verdadero desarrollo a largo plazo«, afirmó Margarita.

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«Muchas veces el aumento de proveedores locales responde a estrategias de legitimación de las grandes mineras, que distribuyen compras menores entre muchas PyMEs, pero reservan los contratos de mayor valor y tecnología a empresas transnacionales. Por eso, el simple crecimiento en el número de proveedores no implica upgrading si no se acompaña de un salto cualitativo en capacidades, tecnología e innovación», remarcó Moscheni.
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Nichos de alto valor y el reto de la integración horizontal
Para trascender la oferta de servicios estandarizados, el tejido productivo provincial debe volcarse hacia la producción de componentes e insumos para nichos de alto valor y bajo volumen. La proximidad geográfica de la PyME sanjuanina respecto a la mina solo opera como una ventaja competitiva si se traduce en capacidad de diseño, flexibilidad operativa y respuestas a demanda frente a problemas técnicos específicos.
«Siempre se está haciendo referencia a procesos complejos de mejora en la calidad de las actividades productivas, de un escalamiento hacia gamas productivas con mayor valor agregado y la incorporación de nuevas actividades o ramas de productividad más elevada. Pueden ser bienes o servicios, la clave está en que sean actividades orientadas productiva y comercialmente a nichos de alto valor y bajo volumen de producción con perfiles únicos, especiales, diferenciados, a demanda y/o por pedido», sostuvo la politóloga.
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Esta reorientación choca con una vulnerabilidad estructural del empresariado local: la fragmentación. Las dimensiones de escala que exigen los proyectos mineros resultan inalcanzables para unidades productivas aisladas, lo que exige modelos de articulación interna hasta ahora ausentes en la provincia.
«San Juan no tiene una sólida tradición de integración horizontal entre empresas. A esto se suma un tejido local muy fragmentado que se enfrenta a una demanda a gran escala, como lo es la de estas grandes empresas mineras. Los empresarios locales deben tomar conciencia de la asociación entre ellos», explicó Moscheni.
Las barreras corporativas y la centralización de la I+D
El salto hacia actividades complejas no depende únicamente de la predisposición técnica o financiera del sector privado local. La gobernanza que ejercen las firmas transnacionales sobre la cadena de suministros impone condiciones que dificultan la integración de proveedores. Según Moscheni, la ausencia de cronogramas transparentes de compra y la falta de retroalimentación en los procesos de prueba actúan como desincentivos para la inversión.
«Los empresarios locales están dispuestos a invertir. El problema es que debe existir primero una información clara respecto de la demanda de bienes y servicios y su escala con un cronograma de demanda. Y no la hay», señaló la investigadora. A esta opacidad se le suma la interrupción abrupta de contratos sin fundamentación técnica: «Se han dado casos en los que la empresa minera le pide a una empresa local un tornillo con determinadas características, y luego de varias compras, la gran empresa rescinde el contrato sin una explicación si el producto perdió calidad, no era adecuado, etc.».
Asimismo, la captura del valor tecnológico enfrenta una restricción global. A pesar de que el Estado provincial garantiza la formación de capital humano calificado mediante la universidad pública y otorga incentivos de estabilidad como el RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones), las corporaciones evitan descentralizar sus centros de innovación hacia las zonas de extracción.
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«El problema con las capacidades tecnológicas es que las casas matrices de estas empresas no planifican en San Juan un área de desarrollo de tecnología, estas las tienen en sus sedes de origen, porque el valor agregado lo dejan allá. Hay una centralización de los procesos de I+D en sus casas matrices extranjeras y esto limita el desarrollo local de componentes y la capacidad de innovación», enfatizó Moscheni.
Proyección: la métrica de los 15 años
El impacto definitivo de la minería en San Juan no podrá medirse por la cantidad de contratos temporales otorgados durante la fase de construcción de los yacimientos. El indicador real de desarrollo radicará en la evolución de la matriz industrial, en la creación de puestos de trabajo de alta calificación y en la capacidad de las firmas locales para abastecer a otros sectores productivos más allá de la minería.
Si en los próximos 15 años el aporte del sector manufacturero al Producto Bruto Geográfico permanece estancado y el mapa de proveedores continúa dominado por la provisión de servicios básicos, la provincia habrá consolidado un esquema de subordinación extractiva. La posibilidad de transformar los recursos naturales en un motor tecnológico duradero dependerá de la capacidad estatal y empresarial para exigir transferencias de complejidad, evitando que San Juan quede relegada a la periferia de la cadena de valor minera.

Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. Desde San Juan, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.