El Río Calingasta y el ajustado margen ambiental del camino a Los Azules

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Las obras de infraestructura vial en la alta cordillera exigen precisión técnica frente al resguardo de las fuentes de agua. Con una traza de más de tres décadas y protocolos que prohíben la intervención de maquinaria pesada sobre lechos vivos, las tareas de movimiento de suelo enfrentan el desafío de sostener el tránsito operativo tras un invierno con acumulaciones de nieve sin precedentes.

El Río Calingasta y el ajustado margen ambiental del camino a Los Azules
Cauce del Rio Calingasta serpenteando por la cordillera de San Juan, capturando la belleza natural y la geología remota cerca del proyecto cuprífero Los Azules. Imagen de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción.

El trazado de rutas de acceso en la alta cordillera sanjuanina plantea una de las ecuaciones más complejas para la minería de cobre: sostener la logística pesada sobre la geografía andina sin alterar las cabeceras de cuenca. En el proyecto Los Azules, ubicado en el departamento Calingasta, la conservación de la huella vial no solo exige sortear las condiciones meteorológicas de la montaña, sino operar bajo una restricción tajante en la proximidad de los cursos de agua que alimentan al Río Calingasta.

La viabilidad operativa del proyecto depende directamente de la capacidad de mantener transitables las vías de comunicación hacia los campamentos. Sin embargo, la intervención del terreno no queda a criterio de los equipos de campo: cada metros cúbico de suelo desplazado debe ajustarse a las trazas precautorias aprobadas por los organismos de control provincial.

Vista aérea del Campamento Los Azules, mostrando estructuras modulares, vehículos 4x4 y actividad operativa en un valle andino remoto a gran altitud.
El Campamento Los Azules, un módulo habitacional y operativo de exploración minera de alta montaña, se asienta en un valle remoto de la Cordillera de los Andes, San Juan. Imagen de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción.

Planificación en la cumbre: de la prospección en mula al perfilado vial

La definición de los caminos que serpentean la cordillera calingastina responde a una metodología de ingeniería en etapas que combina tecnología geoespacial con trabajo de campo tradicional. El relevamiento topográfico inicial determina las variantes con menor resistencia física y menor impacto ambiental antes de desplazar el equipamiento pesado.

El diseño del recorrido requiere contrastar imágenes de alta resolución con inspecciones directas en el territorio para adaptar la infraestructura a la rugosidad del relieve. «La gente de ingeniería hace el estudio mediante imágenes satelitales, a lo mejor vuelos en helicóptero y generalmente se hacen campañas en verano a mula por donde toman la mejor opción o la mejor alternativa para construir la traza«, detalló Bolívar.

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equipo de seguridad estudian un plano técnico detallado de la infraestructura del sitio minero sobre el capó de una camioneta en Los Azules.
Supervisores e ingenieros analizan las especificaciones del terreno antes de ejecutar obras de movimiento de suelo en el camino a Los Azules. Imagen de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción.

Mantenimiento del camino y el Río Calingasta

La interacción del camino con el margen del Río Calingasta impone reglas operativas severas. La infraestructura actual no contempla la apertura aleatoria de nuevos pasos, sino la utilización y conservación de huellas consolidadas que reducen la huella ambiental sobre la cuenca. «Esta traza particularmente está hace mucho tiempo, tiene más de 30 años. Se respeta lo que hay, tratar de no tocar lugares nuevos, no afectar más de lo que ya está afectado», afirmó el especialista en operaciones.

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Detalle de mano señalando la traza y límites del camino a Los Azules en un mapa.
Definición precisa de los puntos topográficos y límites ambientales sobre el mapa de la traza vial. Imagen de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción.

Asimismo, la normativa vigente impide que las cuadrillas viales alteren el recorrido establecido frente a derrumbes u obstáculos dinámicos sin el aval formal de los organismos competentes. «Modificar la traza, si no tenemos autorización, no podemos. Tiene que haber un permiso, no es simple ni tan fácil», sostuvo Bolívar.

La acumulación de nieve más severa en dos décadas

El invierno reciente impuso un desafío inédito para los equipos de movimiento de suelo en la franja cordillerana de San Juan. La severidad de los temporales estacionales acumuló volúmenes de nieve congelada sobre el camino que obstaculizaron la llegada a los campamentos y redefinieron los plazos de despeje.

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Alta montaña nevada de la cordillera sanjuanina en la zona del camino a Los Azules.
Los temporales invernales y la intensa acumulación de nieve sobre la cordillera imponen el mayor desafío operativo para el camino a Los Azules. Imagen de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción.

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