A propósito del proyecto de ley para oficializar a la Rodocrosita como gema argentina, el geólogo Marcos Da Rold analiza la necesidad de conectar la minería con la sociedad a través de la educación y plantea a la Caliza como la roca emblemática del paisaje provincial.

Extracción de caliza y calcita en las canteras de San Juan, pilar de la geología y la matriz productiva provincial. Contenido exclusivo de Acero y Roca - Prohibida su reproducción.LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El Congreso de la Nación debate un proyecto de ley para declarar a la Rodocrosita como Piedra Nacional Argentina y a Andalgalá (Catamarca) como su Capital Nacional. Países de la región como Chile (Combarbalita, 1993) y Uruguay (Amatista, 2024) ya cuentan con gemas oficiales que refuerzan su identidad cultural. El geólogo sanjuanino Marcos Da Rold advierte que en el país falta tradición en divulgar la ciencia geológica para construir licencia social y cercanía comunitaria. Para el ámbito local, el profesional propone formalizar a la Caliza como mineral provincial por su presencia dominante en el relieve del Valle de Tulum, Zonda y Jáchal.
La Cámara de Diputados de la Nación reimpulsó el debate para saldar una deuda histórica con el patrimonio geológico del país: la declaración de la rodocrosita, popularmente conocida como la «Rosa del Inca», como Piedra Nacional de la República Argentina.
La iniciativa, impulsada por la diputada Fernanda Ávila junto a la empresa estatal CAMYEN S.A.U., busca posicionar formalmente al departamento catamarqueño de Andalgalá como la Capital Nacional de este recurso extraído en Mina Capillitas, un yacimiento ubicado entre los 3.300 y 3.500 metros sobre el nivel del mar que registra actividad documentada desde 1856.
El proyecto busca equiparar a la Argentina con tendencias de la región, donde naciones vecinas ya formalizaron sus símbolos del subsuelo: Chile consagró a la Combarbalita en 1993 y Uruguay declaró a la Amatista como piedra nacional mediante la Ley N.º 20.343 en 2024. Sin embargo, la movilización de este símbolo nacional también reabre una discusión más amplia sobre el rol pedagógico de la industria, la percepción social del sector y las oportunidades de arraigo en provincias de profunda tradición extractiva como San Juan.
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El desafío de acercar la ciencia geológica a la sociedad
La distancia entre el desarrollo técnico de la minería y el conocimiento cotidiano del ciudadano común constituye una de las principales barreras para la integración de la actividad en la agenda popular. A diferencia de potencias mineras internacionales, la divulgación geológica en el país ha avanzado a un ritmo pausado, condicionando la relación de la comunidad con los proyectos productivos.
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«Argentina es un buen reflejo de lo que ha sido la minería durante los últimos 30 años. Hubo una mina en Catamarca que funcionó en los ’90 y 2000 que fue vanguardia, pero los proyectos se fueron activando muy paulatinamente. La mirada de la minería en la sociedad no ha llegado a la masa popular, por eso estos temas pasan a una segunda o tercera prioridad», explicó a este medio el geólogo sanjuanino Marcos Da Rold.
El profesional remarcó la necesidad de adoptar esquemas internacionales de vinculación comunitaria donde el conocimiento del subsuelo se integre a las actividades científicas y educativas habituales.

«En mi experiencia en Australia se armaban congresos todas las semanas de geociencias y biodiversidad; era la ciencia conectada directamente con la sociedad. Nos falta mucho trabajar a todos los que participamos en minería y a los gobiernos interesados en hacer minería para llegar a la gente».
Licencia social y divulgación pedagógica
La construcción de la denominada licencia social no depende únicamente de las proyecciones económicas o la generación de divisas, sino de la capacidad del sector para transparentar sus procesos operativos, el cuidado ambiental y el impacto profesional en los territorios.
«Exponer qué hace la minería, el trabajo que realizan los operarios y el proceso largo que lleva transformar un sueño de inversión en una mina factible es la visibilidad que se le debe dar a la industria. Se debe mostrar la oferta de fuentes de trabajo genuinos, la responsabilidad y las normas de cuidado del medio ambiente para que el común de los argentinos, incluso quienes son divergentes a estas actividades, vean que se trabaja con criterio y valores éticos», afirmó Da Rold.
En este sentido, la utilización de minerales emblemáticos como herramientas pedagógicas permite traducir conceptos técnicos complejos en elementos de valor cultural y afectivo para la población.
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La rodocrosita: singularidad científica y valor simbólico
Desde el punto de vista mineralógico, la rodocrosita es un carbonato de manganeso de ocurrencia escasa a nivel global. Su valor comercial no radica en aplicaciones industriales primarias, sino en sus cualidades estéticas como gema ornamental y pieza de orfebrería, destacándose por sus estructuras esféricas o botroidales que simulan la forma de una escarapela tras el pulido.
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Aunque la geología dominante del territorio sanjuanino no reúne las condiciones geoquímicas e hidrotermales requeridas para albergar yacimientos de esta gema en calidad ornamental, el debate nacional abre la puerta para que la provincia identifique y ponga en valor sus propios recursos representativos.

La caliza como propuesta de identidad para San Juan
Al trasladar el debate identitario al escenario local, el perfil geológico de San Juan no se encuentra definido por minerales raros o gemas ornamentales, sino por rocas industriales masivas que han moldeado tanto la matriz productiva como el paisaje geográfico cotidiano de la provincia.
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«Nuestro mineral provincial es la caliza. Se la ve en todo el paisaje del Valle de Tulum, rodeando las sierras de Pedernal, Los Berros, la Sierra de Zonda, la Sierra de Pie de Palo o De Villicum, extendiéndose inclusive hasta Jáchal. La caliza se podría proponer como un mineral provincial por su extensión y por todo lo que nos ha dado, caracterizando el relieve que vemos a diario«, propuso Marcos Da Rold.
La revalorización de la caliza como patrimonio geológico sanjuanino busca conectar la historia del trabajo industrial local con la identidad territorial, ofreciendo un puente entre la formación técnica, la geología regional y la cultura ciudadana.


Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. Desde San Juan, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.