El polémico traslado de lingotes del Banco Central a Suiza expuso el nexo entre el resguardo financiero y la minería. El destino común del metal que se va. Juan Frencia, jefe de investigación de la Bolsa de Comercio de San Juan, analizó esta ingeniería y explicó cómo el futuro de las reservas depende del motor minero.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) movilizó lingotes hacia el Banco de Pagos Internacionales (BIS) en Suiza para realizar un swap financiero y acceder a dólares líquidos a tasas bajas sin perder la propiedad del metal. Las reservas requieren adecuarse al estándar internacional Good Delivery de refinación, exponiendo la dependencia de centros financieros extranjeros para certificar el oro extraído en el país. Según el economista Juan Frencia, la minería metalífera, con epicentro en San Juan, se perfila a 4 o 5 años como la «Vaca Muerta» del centro-oeste para generar las divisas que estabilicen las cuentas públicas.
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La discusión sobre el destino de las reservas de oro del Banco Central de la República Argentina (BCRA) reabrió el debate sobre el manejo de los activos financieros del Estado y su conexión con la economía real. Tras la confirmación del traslado de lingotes al Banco de Pagos Internacionales (BIS) en Suiza, la maniobra expone un doble filo: la necesidad urgente de liquidez para afrontar vencimientos de deuda y el contraste estructural de un país que extrae riqueza metálica de sus montañas pero debe recurrir al exterior para validarla y monetizarla.
«Hoy los bancos centrales de todo el mundo prefirieron aumentar el resguardo en oro más que en dólares, porque el dólar está en un proceso de depreciación.»

¿Qué es un swap de oro y para qué sirve?
La salida de las lingoteras nacionales hacia plazas europeas responde a una estrategia de administración de activos en el mercado de capitales. En términos financieros, la autoridad monetaria recurrió a la figura del swap, un intercambio temporal donde el metal precioso funciona como garantía colateral para la toma de divisas líquidas.
«Si el Banco Central necesita eventualmente dólares para hacer frente a la deuda externa o a cualquier requerimiento de liquidez, con el oro almacenado existen dos caminos: o lo vendés, o realizás un swap», explicó Juan Frencia.
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El uso del metal como colateral permite acceder a líneas de crédito con costos financieros reducidos, especialmente en un contexto de volatilidad internacional. «En vez de vender el oro, considerando que es una posición estratégica que viene subiendo de valor, lo que plantea el escenario financiero es prestarlo momentáneamente a un banco internacional a cambio de divisas y una tasa de interés. Es un préstamo con una garantía altamente valiosa, por lo que las tasas suelen ser bajas», detalló Frencia.

Divisas para la producción
Más allá de la ingeniería bursátil, la solución de fondo para la escasez estructural de reservas depende de la capacidad del aparato productivo para generar dólares genuinos. En este esquema, la minería metalífera, con epicentro en la provincia de San Juan a través de proyectos de cobre y oro, aparece como el actor central para los próximos años.
El paralelismo con el sector energético marca la hoja de ruta para la macroeconomía argentina. «Lo que hoy está pasando en Vaca Muerta, donde la producción de crudo alcanzó niveles históricos y permitió pasar de ser importadores a exportadores de energía, es el proceso que se va a dar en la minería«, el economista.
Aunque los tiempos de maduración de la infraestructura minera requieren de mayor plazo, el impacto en la balanza comercial resulta determinante. «Si las políticas y los proyectos mantienen este rumbo, se espera que de acá a 4 o 5 años el sector minero sea otro gran frente exportador y generador de divisas para la Argentina», remarcó Frencia. Los dólares ingresados por exportaciones mineras no solo permitirán cumplir con los compromisos de la deuda soberana, sino también financiar las importaciones de insumos intermedios que la industria nacional necesita para producir.

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De las exportaciones cordilleranas al cofre del Central
El aspecto central del circuito económico reside en cómo el ingreso de divisas por ventas al exterior impacta directamente en la solvencia del BCRA. Las cifras oficiales confirman la magnitud del salto productivo: según datos de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), las exportaciones mineras alcanzaron en la primera mitad del año un récord histórico de US$ 4.742 millones, marcando un salto del 75% respecto al mismo período del año anterior y consolidando al sector como uno de los pilares del superávit de la balanza comercial argentina. Estos dólares generados por la minería metalífera no solo cumplen la función de financiar importaciones industriales clave o cancelar pasivos financieros, sino que habilitan un mecanismo de capitalización soberana.
«Todos los dólares que se generan de las exportaciones van a financiar las importaciones de productos finales o intermedios que utiliza la industria para producir y para pagar la deuda externa. Y si hay un excedente, siempre sirve para que el Banco Central pueda seguir acumulando más reservas», explicó Juan Frencia.
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En ese escenario, la divisa estadounidense generada en la cordillera se convierte en la herramienta para fortalecer el patrimonio del banco emisor. «Eventualmente, con esos dólares se puede lograr aumentar la cantidad de la posición de oro que tiene hoy el Banco Central», subrayó el especialista, marcando la conexión directa entre el empuje exportador regional y la recomposición de reservas estratégicas.
El movimiento de la Reserva Federal y un vuelco al metal
La estrategia argentina se cruza con un cambio de paradigma en la economía internacional. Frente a la persistente inflación global y las decisiones de política monetaria adoptadas por la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) con la suba de sus tasas de interés, las entidades monetarias del mundo están reestructurando sus carteras de reserva.
«Hoy los bancos centrales de todo el mundo han estado aumentando sus posiciones en oro en detrimento de los dólares que tenían en custodia. Prefirieron aumentar el resguardo en oro porque el dólar atraviesa un proceso de depreciación», analizó Juan Frencia.
Bajo esta perspectiva, el eventual superávit comercial obtenido a través del boom exportador energético y minero otorgaría al país el margen necesario para consolidar sus propias tenencias. El flujo continuo de divisas no solo serviría para equilibrar el mercado cambiario, sino también para permitirle al BCRA reconstituir y ampliar su posición en oro físico como resguardo patrimonial de largo plazo.
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El rol periférico en la cadena global

El trayecto del oro argentino revela la brecha estructural entre la extracción primaria y los centros de decisión financiera internacional. El metal producido en los yacimientos andinos se exporta mayoritariamente como doré, una aleación semi-refinada de oro y plata, dado que el país no cuenta con refinerías homologadas comercialmente bajo el estándar Good Delivery, el sello de máxima pureza (99,99%) que exige el mercado de Londres (LBMA) y las plazas europeas.
Esta condición obliga a que las reservas nacionales deban ser enviadas a instituciones como el BIS en Suiza para su acondicionamiento, refinación y conversión en lingotes de alta liquidez. El caso expone la posición periférica de la economía argentina en la geopolítica de los recursos: la riqueza metalífera se extrae en la cordillera, pero el agregado de valor técnico, la certificación internacional y los instrumentos de garantía financiera permanecen concentrados en el Norte global.
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Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. Desde San Juan, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.