Las obras de infraestructura vial en la alta cordillera exigen precisión técnica frente al resguardo de las fuentes de agua. Con una traza de más de tres décadas y protocolos que prohíben la intervención de maquinaria pesada sobre lechos vivos, las tareas de movimiento de suelo enfrentan el desafío de sostener el tránsito operativo tras un invierno con acumulaciones de nieve sin precedentes.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La ruta de acceso al proyecto cuprífero utiliza una huella consolidada hace más de 30 años para evitar la intervención de suelo virgen. Los protocolos operativos prohíben de forma estricta el ingreso de equipos viales a los cauces del Río Calingasta y sus afluentes. Cada modificación al trazado original requiere la aprobación previa de las autoridades de fiscalización ambiental de San Juan. El reciente período invernal registró temporales récord de acumulación de nieve que forzaron operativos extraordinarios de despeje.
El trazado de rutas de acceso en la alta cordillera sanjuanina plantea una de las ecuaciones más complejas para la minería de cobre: sostener la logística pesada sobre la geografía andina sin alterar las cabeceras de cuenca. En el proyecto Los Azules, ubicado en el departamento Calingasta, la conservación de la huella vial no solo exige sortear las condiciones meteorológicas de la montaña, sino operar bajo una restricción tajante en la proximidad de los cursos de agua que alimentan al Río Calingasta.
La viabilidad operativa del proyecto depende directamente de la capacidad de mantener transitables las vías de comunicación hacia los campamentos. Sin embargo, la intervención del terreno no queda a criterio de los equipos de campo: cada metros cúbico de suelo desplazado debe ajustarse a las trazas precautorias aprobadas por los organismos de control provincial.

Planificación en la cumbre: de la prospección en mula al perfilado vial
La definición de los caminos que serpentean la cordillera calingastina responde a una metodología de ingeniería en etapas que combina tecnología geoespacial con trabajo de campo tradicional. El relevamiento topográfico inicial determina las variantes con menor resistencia física y menor impacto ambiental antes de desplazar el equipamiento pesado.
«Primero tenés que tener ingeniería, que es quien nos da los puntos y la traza por donde va a ir. Después es todo trabajo de maquinaria vial«, explicó Alejandro Bolívar, supervisor senior de operaciones con más de 22 años de trayectoria en la minería de alta montaña.
El diseño del recorrido requiere contrastar imágenes de alta resolución con inspecciones directas en el territorio para adaptar la infraestructura a la rugosidad del relieve. «La gente de ingeniería hace el estudio mediante imágenes satelitales, a lo mejor vuelos en helicóptero y generalmente se hacen campañas en verano a mula por donde toman la mejor opción o la mejor alternativa para construir la traza«, detalló Bolívar.
Leé también: McEwen Copper aseguró 240 millones de dólares para avanzar en el proyecto Los Azules

Mantenimiento del camino y el Río Calingasta
La interacción del camino con el margen del Río Calingasta impone reglas operativas severas. La infraestructura actual no contempla la apertura aleatoria de nuevos pasos, sino la utilización y conservación de huellas consolidadas que reducen la huella ambiental sobre la cuenca. «Esta traza particularmente está hace mucho tiempo, tiene más de 30 años. Se respeta lo que hay, tratar de no tocar lugares nuevos, no afectar más de lo que ya está afectado», afirmó el especialista en operaciones.
Leé también: El plan hídrico de Los Azules: usará el agua de su propia fosa de excavación para los primeros cinco años
El protocolo de trabajo sobre el lecho de los cursos fluviales apunta a prevenir cualquier eventualidad que altere la química o el flujo natural del recurso hídrico durante las tareas de despeje o perfilado. «Tenemos los cuidados de no meter máquinas en los cauces de río como para evitar alguna contaminación; lo demás es todo natural», remarcó el supervisor senior.

Asimismo, la normativa vigente impide que las cuadrillas viales alteren el recorrido establecido frente a derrumbes u obstáculos dinámicos sin el aval formal de los organismos competentes. «Modificar la traza, si no tenemos autorización, no podemos. Tiene que haber un permiso, no es simple ni tan fácil», sostuvo Bolívar.
La acumulación de nieve más severa en dos décadas
El invierno reciente impuso un desafío inédito para los equipos de movimiento de suelo en la franja cordillerana de San Juan. La severidad de los temporales estacionales acumuló volúmenes de nieve congelada sobre el camino que obstaculizaron la llegada a los campamentos y redefinieron los plazos de despeje.
Leé también: Expectativa en San Juan por la nieve acumulada y su impacto en las cuencas
«Como desafíos hay muchos. La temporada invernal es un desafío no solamente para Los Azules sino para todas las minas que se encuentran en cordillera. La nieve, el viento, las condiciones climáticas adversas y el hielo en la traza son los principales obstáculos», expuso el encargado de las maniobras viales.

Leé también: «Sin nieve no hay agua»: Andrés Meglioli derriba mitos sobre glaciares y minería en los Andes

Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. Desde San Juan, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.